Ilustración: Fernando Serra

Es una de las expresiones más populares de nuestra lengua, muy socorrida cuando queremos indicar que algo que vamos o queremos realizar es muy sencillo. Su origen está muy ligado, por un lado, a la figura de la mujer y, por otro a la tradición.

Y es que, antiguamente, el de modista era un oficio que desarrollaban fundamentalmente las mujeres, que, además, en este caso, solían trabajar en grupo. Así, a coro, ellas cantaban al mismo tiempo que hilaban o tejían. Y de esta forma contribuían también al mantenimiento de la tradición oral, pues se encargaban de dar voz y fama a las cancioncillas que otros, o ellas mismas, componían. Canciones que, muchas veces, trataban temas relacionados con su profesión:

«En mi pueblo al crujir los telares,
suenan más y mejor los cantares.
Y aunque en Béjar le pongan más brillo
para paños en Torrejoncillo»

En su tratado sobre el tema, titulado Coser y cantar, Nieves Rodríguez Valle recoge esta canción que solía ser cantada en algunos pueblos de Cáceres.

«Los que como yo hemos visto y oído a nuestras abuelas, con toda naturalidad, coser y cantar, sabemos lo que es estar arropados por la tradición, y a algunos de nosotros se nos ha marcado con el destino de estudiarla y disfrutarla», asegura la autora en esa obra, muy recomendable para todos aquellos que estén interesados en este tema.

Fuentes de consulta:

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