«A ojo de buen cubero» es una frase que se utiliza para hablar de la acción de medir algo de una forma imprecisa, sin la ayuda de ningún tipo de peso o medida (Wikcionario). Según diversas fuentes, el origen de la expresión estaría relacionado con el antiguo oficio de cubero, persona que, de forma artesanal, fabricaba las cubas (una especie de bidones o tinajas) en las que se almacenaba el vino.

La cuba era, además de un recipiente, una medida de capacidad, y ya que no existía, o no se utilizaba en el oficio del que hablamos, ningún tipo de artilugio para la medición, la exactitud de la capacidad de la cuba, dependía, por tanto, de la pericia del fabricante, en este caso el cubero.

De ahí que, primero en el ámbito rural y luego a nivel general, se comenzase a utilizar la expresión «​a ojo de buen cubero» cada vez que alguien se refería al hecho de medir algo valiéndose únicamente de la percepción y de la vista.

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