Eduardo Alonso Arechaga (Valencia, 1994)  es estudiante del Grado en Psicología de la Universidad Isabel I, unos estudios que, “si todo va bien”, confía en terminar este curso. Y, desde hoy, participa junto a otros diez españoles en la trigésima edición del Barco de la Juventud Mundial, un proyecto que pretende reunir a jóvenes líderes de 12 países para desarrollar la comunicación entre diferentes culturas, fomentar el liderazgo y el intercambio cultural, y crear una sólida red humana que trascienda fronteras. Con un apasionante mes y medio de aventura por delante, le entrevistamos a las puertas de subirse a un avión con destino a Tokio, el punto de partida de esta experiencia única.

¿Por qué has sido seleccionado como participante en el Barco de la Juventud Mundial?

El proyecto lo lanzó el Gobierno de España así como la embajada de España en Japón, como una convocatoria pública abierta con ciertos requisitos. El primero era simplemente mandar nuestro currículum con las respuestas a unas pequeñas preguntas que nos hacían sobre nosotros. Lo enviaron más de 2.500 personas y nos seleccionaron a 20 para una entrevista presencial con el embajador de Japón en España, donde nos fueron preguntando distintas cosas.

Priorizaban mucho que tuviéramos experiencia en relaciones internacionales o en proyectos de ámbito internacional, que supiéramos idiomas, que tuviéramos una titulación universitaria o estuviéramos sacándonosla… Entre las cosas que valoraban estaban esas y parece que cumplía los requisitos.

¿Qué tipo de experiencia tienes de estas características?

Me ha tocado hacer un poco de todo. Desde hacer formaciones para el Gobierno saharaui en campos de refugiados hasta representar a España en la Unesco en París, o a la Unión Europea en las diferentes convenciones europeas de juventud. Me ha tocado moverme por el ámbito internacional y eso se reflejó en la entrevista también.

¿En qué consiste exactamente esta iniciativa, este viaje?

Es un proyecto que lanzan anualmente desde la Universidad de Naciones Unidas y el gabinete del primer ministro de Japón, donde cambiando el recorrido cada año se busca que gente de distintos países del mundo, jóvenes líderes que nos quieren llamar, podamos tener un contacto intercultural y de formación bastante interesante. En principio el programa tiene como dos bases principales que son trabajo institucional, en el que tendremos recepciones con el emperador de Japón, el primer ministro de Sri Lanka y diferentes personalidades, de cara a poder hacer un poco de trabajo, contar nuestra experiencia y compartir impresiones.

Y luego ya una parte más formativa para nosotros, donde diferentes expertos internacionales nos darán formación, en mi caso de cooperación internacional, relaciones internacionales o liderazgo. Unido todo transversalmente por esa interculturalidad que intentan cultivar allí con gente que, en este caso, vamos de 12 países.

¿Cuántos participantes hay en total?

Aproximadamente somos unas 300 personas. Cada uno de los países que estamos invitados a la edición, porque cada año cambian y, de hecho, España hace casi diez años que no va, y este año vamos 11. Sí que es verdad que el Gobierno japonés, al ser el país que hace de hosting del programa y financia gran parte, sí que manda bastantes más. Entre todos sumamos unas 300 personas.

Eduardo Alonso Arechaga (primero por la izquierda) junto al resto de la delegación de participantes españoles justo antes de embarcar en el avión hacia Tokio.

¿Qué supone para ti a nivel personal participar en esta experiencia? ¿Qué esperas que te va a aportar?

Por lo pronto mucha ilusión. Japón siempre ha sido un país que tenía ganas de conocer. Su cultura me parece muy interesante, esa fusión que hace de lo tradicional con lo más vanguardista y lo más moderno, me parece que es muy interesante para aprender y quizá traer algo a España. Y, por supuesto, el llevar lo que hacemos bien aquí a otros sitios y que se vea.

A nivel personal, por supuesto, aprender mucho de lo que nos puedan enseñar allí las diferentes personas, conocer gente de muchos países, viajar y ver culturas distintas… El conjunto de todo ilusiona mucho. Es lo que tengo ganas de hacer y empezar ya.

¿Cómo te imaginas tu vuelta a España? ¿Consideras que participar en esta iniciativa puede abrirte la posibilidad de encontrar nuevos destinos profesionales?

Sí, por supuesto es una opción que está abierta. Al final, haciendo allí relaciones y contactos se pueden plantear nuevas opciones profesionales. La formación que nos den también entiendo que repercutirá positivamente en un posible futuro profesional en alguno de esos ámbitos, entonces siempre es una opción que se contempla con las puertas abiertas.

¿Cómo piensas enfocar tu carrera profesional una vez que concluyas el Grado en Psicología?

Tampoco lo tengo todavía muy definido. El trabajo que quiero hacer después de acabar el Grado, las prácticas que tengo van enfocadas al trabajo con personas refugiadas, y mucho de mi trabajo previo se ha dedicado al ámbito internacional, entonces quizá puede ser un campo interesante. Cómo aplicar la Psicología al ámbito de las relaciones internacionales, incluso en la creación de procesos de paz que es algo que me ha tocado trabajar bastante, creo que puede ser una salida muy específica pero bastante interesante.

¿Consideras, como alumno de una universidad online, que este tipo de formación continuará creciendo en cuanto al número de alumnos, como indican las estadísticas en estos últimos años?

Sí por supuesto. Yo ahí he encontrado la maravilla para mí. Porque al final, al tener que viajar tanto, moverse, trabajar al mismo tiempo, el hecho de poder tener una formación universitaria online, facilita completamente el hecho de tener un plazo que te marcas tú mismo, una flexibilidad muy amplia y una formación de calidad, que es también lo que estamos buscando.

Quizá por el contexto social en que nos movemos, los trabajos ya no son para toda la vida como antes, la irrupción de la tecnología ha cambiado mucho el escenario tanto en el mercado laboral como en las relaciones humanas… ¿Quizá por ahí es por donde puede ganar terreno la universidad online?

Sí, completamente. Cada vez los recursos son más amplios, están más al alcance de cualquier persona y un Smartphone, una tablet o un ordenador lo tiene cualquiera, y el hecho de tener conexión a internet en cualquier sitio facilita todo. Ese acercamiento de la gente a la tecnología es lo que nos hace estar también más cerca de la educación online y darnos cuenta de todo lo que ofrece.

¿Consideras algo imprescindible continuar formándose a lo largo de toda la vida profesional hoy en día?

Desde luego. Nunca se sabe suficiente y más con el mundo tan cambiante que tenemos. Al final, quizá antes teníamos una perspectiva más continua a nivel laboral, querías entrar a un sitio y era posible que te quedases allí muchos años o incluso para siempre. Ahora eso no es así, el mundo laboral es totalmente cambiante. Estamos constantemente cambiando de empleo, cambiando de campo… Y una formación muy constante es lo que nos hace estar ahí, al filo del mercado laboral.

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