Mª de los Ángeles Casares García Coordinadora del Máster en Neurociencia
Vie, 28/05/2021 - 10:40

Niños de primaria con una banderita en la mano, símbolo del aprendizaje de idiomas

Niños de primaria con una banderita en la mano, símbolo del aprendizaje de idiomas.

Serie: 'Educación en la era digital' ( LXVI)

En un mundo globalizado e interconectado, la adquisición de una segunda lengua (L2) es fundamental para aumentar nuestras redes de comunicación. Muchos padres se preguntan cuál es el mejor momento para que sus hijos aprendan otros idiomas diferentes a la lengua materna (L1), lengua nativa o primera lengua.

Proliferan las escuelas bilingües y las plataformas de televisión ofrecen en sus parrillas canales infantiles con programas que son seguidos por los más pequeños en versión original. Ante esta nueva realidad se hace evidente la necesidad de preguntarse si realmente es conveniente que comience la inmersión lingúística en otros idiomas, diferentes a la Lengua materna, de los niños y niñas en edades tempranas, o que puede llegar a ser contraproducente para la correcta adquisición de la lengua vernácula.

Tras la evaluación de los beneficios versus las contraindicaciones sobre el estudio de una lengua extranjera a edades tempranas, se evidencia que en la balanza pesan más los aspectos positivos que los argumentos detractores. El estudio de lenguas extranjeras a edades tempranas genera numerosas ventajas, como son la mejora en las habilidades de comunicación y las habilidades cognitivas; se puede decir que el aprendizaje de lenguas extranjeras a temprana edad mejora el rendimiento académico en general, además de que aporta numerosos beneficios personales, se incrementa la competencia comunicativa, se facilita una educación globalizada fomentando el conocimiento de aspectos socioculturales del país que habla el idioma que se está estudiando. El bilingüismo en edades tempranas aumenta las habilidades de concentración, flexibilidad y capacidad para resolver problemas, además de ser una puerta de acceso al conocimiento de otras culturas. La enseñanza del inglés en el segundo ciclo de educación infantil favorece el desarrollo intelectual de los niños y les ayuda a expresar sus ideas de forma diferente.

idiomas, infografía de perfiles con banderas

Fuente: Pixabay.

Es importante comenzar a estudiar otras lenguas a edades tempranas ya que el cerebro del niño es muy moldeable y susceptible a nuevos aprendizajes. En los primeros años de vida del niño, el cerebro va estructurando los diferentes nexos entre sus neuronas; si durante este proceso el niño comienza nuevos aprendizajes como puede ser, por ejemplo, el inglés, se beneficiará de dos formas, la primera porque su cerebro seguirá aumentando sus conexiones neuronales y la segunda porque podrá aprender a un ritmo más rápido y con más facilidad.

Si bien es verdad que en los adultos se aprecia que el aprendizaje de la segunda lengua pudiera ser más rápido, también es importante destacar que la asimilación de las estructuras fonéticas se aprende asentando los nuevos conocimientos sobre los ya fijados, hecho que puede llevar a producir distorsiones entre el material previamente codificado y el nuevo que se aprende; si el aprendizaje se produce en edades tempranas se minimiza el impacto de esta variable en la adquisición de una L2. Algunos expertos dicen que, aunque no es negativo empezar incluso antes, la mejor edad para comenzar a estudiar una lengua extranjera se sitúa entre los 3 y los 12 años. A estas edades se aprende mejor ya que no hay presiones de diversa índole que puedan entorpecer el aprendizaje de los niños y niñas.

Cuando, debido a las características familiares y sociales de los más pequeños no es posible el desarrollo de un bilingüismo primario, que las familias pongan todo de su parte para conseguir que sus hijos lleguen al bilingüismo secundario durante los primeros años de vida es una digna meta, que encaja a la perfección con las hipótesis naturalistas sobre el aprendizaje de una lengua extranjera y claro está, con el paradigma de la enseñanza situacional de la lengua.

Por todo lo expuesto, podemos dar por respondida nuestra pregunta, y desde aquí defendemos la idea de la conveniencia de fomentar la inmersión lingüística en otros idiomas diferentes a la lengua materna de los niños y niñas en edades tempranas.

Referencias Bibliográficas

Álvarez, V. (2010). El inglés mejor a edades tempranas. Pedagogía magna 5(3),251-254. 

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Cenoz, J. (2003). El aprendizaje del inglés desde educación infantil: efectos cognitivos, lingüísticos y afectivos. Revista-Forum sobre plurilingüismo y educación 5 (1) 1-11.

Guillén, M. T. (2006). Aprendizaje y técnicas de enseñanza del inglés en la escuela. Encuentro (16) 51-62.

Richards, J.C. y Rodgers, T.C. (2003). Enfoques y métodos en la enseñanza de idiomas. Cambridge University Press.

Sánchez, A. (2009). La enseñanza de idiomas en los últimos cien años: métodos y enfoques. SGEL.

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2659-5222

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