Javier Diz Casal Coordinador de Psicología
Vie, 19/03/2021 - 09:00

cuadro de mujer adormecida lempicka

Mujer adormecida Lempicka.

Hoy día 19 de marzo celebramos el Día Mundial del Sueño que ha venido siendo reconocido desde 2008 cuando la Asociación Mundial de Medicina del Sueño proclamó la necesidad de dedicar un día internacional a un proceso tan fundamental que ocupa la friolera de un tercio de nuestras vidas. El sueño puede entenderse como un proceso y como un estado. Puede entenderse como un estado natural de reposo físico y mental en el cuál los niveles habituales de consciencia se han visto disminuidos. Esto viene a significar que los patrones de actividad cerebral se disponen de manera diferente. Se puede entender también, como un proceso compuesto por varios subprocesos o etapas en las que se producen diferentes reacciones en nuestro cuerpo vinculadas con las diversas funciones orgánicas. El sueño que mejor conocemos es el nuestro, a nivel experiencial resulta evidente, pero también me refiero al conocimiento académico y científico, ahora os lo demuestro con la siguiente pregunta

¿Todos los seres vivos duermen? Y en este caso ¿lo hacen todos de igual manera?

Conforme somos capaces de avanzar en la senda del conocimiento, la ciencia nos va brindando las herramientas necesarias para entender nuestra naturaleza, también filogenéticamente refiriéndonos, nos permite apreciar la relación existente con otras especies en determinadas parcelas biológicas como el sueño. En este sentido, el sueño ha sido estudiado habitualmente en poblaciones de seres vivos pertenecientes a la clase: mamíferos. El acercamiento al estudio del sueño en esta clase de animales (a la que pertenecemos) y las novedosas investigaciones con otras clases de seres vivos nos están ayudando a entender que el sueño, como proceso biológico, se dispone plenamente en función de las necesidades de la especie concreta de la que hablemos y de su relación con el medio. Así las aves, las jirafas o los delfines, por mencionar algunos ejemplos, realizan este proceso de manera diferente a como lo hacemos los seres humanos. Esto se relaciona con la vida que vivimos, de la misma manera que nosotros tenemos úlceras y las cebras no (Robert Sapolsky), las jirafas no pueden permitirse dormir siempre profundamente, al igual que las aves cuya mente ha de prever las posibles precipitaciones al vacío si se encuentran anidadas en las alturas. Así también, en el caso de aquellos mamíferos acuáticos, su cerebro no puede permitirse relajarse hasta el punto de ahogarse. Sea como fuere, en todos estos casos, el sueño posee similares intenciones, a saber: el descanso corporal y cerebral y esto se lleva a cabo de la manera en la que el medio lo permite. Así, el cerebro de algunos animales realizará un descanso unilateral.

perro de jJavier diz

El sueño ocupa un tercio de la vida de los seres humanos.

Ciertamente en la actualidad, el ser humano no suele temer por que un depredador acabe con su vida mientras duerme, tampoco ha de preocuparse de que lo asalten si duerme en un lugar protegido, no ha de temer caerse de una gran altura si su mente inconsciente estimula al cuerpo a rodar, en definitiva, los seres humanos, por lo general, podemos (necesitamos) realizar una desconexión cerebral contundente durante unas 8 horas en las que pasamos por diferentes etapas denominadas como fases y ciclos del sueño como la conocida etapa REM (Movimientos oculares rápidos), es común a la inmensa mayoría de mamíferos. Ahora bien, curioso resulta que la inmensa mayoría de nosotros durmamos dispuestos en una dirección en la que rápidamente podríamos determinar quién ha entrado por la puerta en el caso de que ocurriese y no nos sentiríamos tan a gusto disponiéndonos de otra manera.

Las fases del sueño

En nuestro caso se ha constatado la existencia de una primera fase de adormecimiento, una segunda de sueño ligero, una de transición, una de sueño profundo o Delta (denominado así por la fuerte presencia de ondas Delta caracterizadas por su menor frecuencia y mayor amplitud) y una cuarta llamada fase de sueño REM en la que la actividad cerebral está caracterizada por ser intensa y similar a la que podemos encontrar en el periodo de vigilia.

Así, como funciones psicológicas propias del sueño es obvio indicar que posee una gran carga fisiológica: nuestro cuerpo es un organismo, es material también y funciona con energía. Además, el sueño posee otra fundamental función, máxime si nos referimos al sueño de los seres humanos. En su condición de ser simbólico, los procesos cognitivos no terminan con el procesamiento “consciente” o el que se da en los estadios de vigilia, si bien es cierto que no se trata de postulados tan consolidados como el del sueño REM (desde esta comprensión, sencillamente el sueño permite una mejor utilización de la memoria y de los procesos mnésicos como la fijación, conservación y evocación -no obstante algunos estudiosos de la materia insisten en que la función es puramente fisiológica y el sueño REM no constituye otra cosa sino un intento del cerebro por estimular su propio despertar junto con el resto del cuerpo-) autores como Seligman inciden en la importancia del orden para nuestro cerebro y en su imposibilidad de aceptar la falta de sentido. Entonces, el sueño puede ser tomado también como un proceso cuya función es la de dar sentido a elementos a priori caóticos o no ordenados por la mente consciente.

Para terminar, subrayar la profunda relación del sueño, como fenómeno humano, con la producción de diferentes mitos y creencias de las diversas poblaciones humanas, como ejemplo: Teogonía de Hesíodo, obra que se erige como una de las primeras configuraciones cosmogónicas de que tenemos constancia. En ella, se recogen, como indico, los primeros intentos por entender este idiosincrático elemento del existir.

 

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