Hablamos con Marián García, profesora del Grado en Nutrición Humana y Dietética de la Universidad Isabel I, que acaba de publicar un libro titulado El moco radioactivo, en el que se ofrecen consejos, soluciones y respuestas a muchas de esas dudas que se nos vienen encima cuando tenemos un hijo, relacionadas con la alimentación, el descanso y la salud en general de niños y bebés.

Pregunta: ¿Por qué El moco radioactivo?

Respuesta: El título es una declaración de intenciones, especialmente ahora que parece que se ha generalizado esta versión tan edulcorada y tan ‘cuqui’ de la maternidad. En este libro se cuentan las cosas como son, de una forma directa, pero también amena y divertida. En cuanto a por qué se llama El moco radioactivo, bueno, todos los niños tienen mocos, porque su sistema inmunitario es más inmaduro y entonces generan más mocos. Curiosamente, es algo que suele preocupar a muchos padres, pero no es malo en absoluto. Es algo totalmente natural. Y luego, lo de radioactivo es por un señor que venía mucho a la farmacia y que solía tener unas legañas de un amarillo fosforito. Con cariño, le apodábamos «el señor de las legañas radioactivas». Era un color muy parecido a ese que en ocasiones tienen las mucosidades de los niños. De ahí el título.

Además de ameno, el libro es sencillo de leer, en parte gracias a su estructura, dividida en 10 capítulos…

Era importante que todo se contase de una forma ordenada, para que la lectura fuese fácil y no complicarles más la vida a esos padres primerizos que, pobrecillos, bastantes tienen ya con lo que tienen. Así que sí, son diez capítulos en los que se dan pautas y consejos de una forma ordenada, desde qué hacer o cómo actuar los primeros días, pasando, por supuesto, por la alimentación, que es quizá el capítulo más importante y extenso, porque la mayoría de las dudas que suelen tener los padres están relacionadas con la alimentación. Cosas como la lactancia, si es mejor empezar a darle al niño carne o pescado o el etiquetado de los productos alimenticios, son dudas muy frecuentes.


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En el libro respondes a más de 200 de estas dudas y comentas que muchas de ellas te las han planteado directamente en la farmacia o a través de tu blog (www.boticariagarcia.com). ¿Cuál ha sido la pregunta, duda o situación más extraña de este tipo?

Una vez vino a verme una madre porque tenía al niño de color amarillo anaranjado. Le derivamos al médico y lo que le pasaba al pobre niño es que su madre le daba todos los días biberones de zumo de zanahorias y naranjas porque pensaba que era buenísimo. Los pigmentos que tienen estas bebidas estaban provocando la coloración en la piel. Pero lo grave es que, en dosis altas, este tipo de bebidas pueden provocar problemas de toxicidad.

El primer capítulo se llama «Aterrizando: los primeros días en casa». ¿Son estos primeros días los peores en cuanto a miedo y dudas?

Probablemente, sí. Al principio no te das cuenta de a lo que te enfrentas realmente. Tienes mucha información. La suegra, la abuela, el padre, la madre… Todo el mundo opina y cada uno tiene, muchas veces, opiniones diferentes sobre la misma cuestión, lo cual genera confusión en los nuevos padres. Dudas como de qué forma debo dormir al bebé o cómo debo ponerle el chupete suelen ser muy habituales durante estos primeros días. Yo recomiendo leer este libro durante las últimas semanas del embarazo, para que, así, uno pueda tener toda la información que es importante desde el primer momento y que sea más sencillo tomar una buena decisión.

Hay otro capítulo con un nombre algo misterioso, «La pregunta del millón»:

Es un capítulo muy importante, porque lo que hacemos es dar una serie de pautas sencillas para que los padres aprendan a encontrar información fiable en Internet. Además, facilitamos una lista de páginas web que tienen información contrastada y fiable sobre estos temas. Esas páginas existen, lo único es que hay que decirle a la gente dónde están. Hay algunas, por ejemplo, que tienen foros muy útiles y algunas incluso tienen habilitadas herramientas para que puedas consultar tu duda con profesionales de la pediatría.

Me comentabas antes que el capítulo dedicado a la alimentación es el más extenso…

Sí, porque abarca todo, desde las dudas relacionadas con la lactancia, que son muchas, hasta la alimentación complementaria. Además la alimentación es algo que ha cambiado mucho en los últimos años y lo que ahora sabemos que está bien darles a los niños no es lo mismo que lo que se les daba hace años. En el libro también intentamos aportar luz sobre el famoso mundo de las etiquetas nutricionales. Como sabes, en los preparados alimenticios para niños, como por ejemplo los potitos, vienen etiquetas que especifican la composición, los ingredientes, etc. El problema es que muchas veces aparecen palabras que vienen en inglés o en latín y que mucha gente no puede descifrar. En el libro intentamos descifrar y someter a examen estas etiquetas en una serie de apartados que vamos encontrando a lo largo de todos los capítulos y que en este caso están identificados bajo epígrafes llamados «Investigando etiquetas».

Pero hay más de estos apartados, ¿no es así?

Así es. Son una especie de secciones recurrentes, destacados que vamos encontrando mientras leemos el libro, a lo largo de todos sus capítulos. Hay varias de ellas. Está, por ejemplo, «Desmontando el mito», una sección en la que ‘disfruto’ destrozando ciertas creencias que están muy extendidas, pero que son absolutamente falsas, como que el pecho pequeño no produce suficiente leche o aquello que también se dice de que si tomas cerveza, produces más leche.

¿Qué es lo que diferencia a El moco radioactivo de otros libros sobre maternidad que se han escrito?

Por encima de cualquier otra cosa, lo que puede diferenciar este libro de otros es que está escrito desde el sentido del humor. Es un libro ameno y divertido, aparte de que sea riguroso, que por supuesto lo es, en cuanto a lo que se dice y a las fuentes de información de las que bebe. Otro aspecto a destacar es que está ilustrado. Contiene unas 70 ilustraciones de un ilustrador que se llama LuCreativo, que ha publicado también sus propios libros y que tiene una cuenta en Instagram muy conocida. Sus ilustraciones tienen un estilo muy irónico. Por ejemplo, para que te hagas una idea, la ilustración para reflejar la duda eterna sobre si los niños deben dormir boca arriba o boca abajo se representa mediante un niño que parece un pollo asado girando sobre el colchón de una cuna (risas).

Por último, destacaría también que este libro ha sido escrito no solo desde mi experiencia como farmacéutica y como profesora, sino también como madre. Hay mucho de autocrítica y reflexión, de aprender de cosas en las que yo, al criar a mis hijos, he metido la pata, como lo hace todo el mundo. Porque equivocarnos es otra forma más de aprender.

¿Ha salido el libro ya a la venta?

Sí, salió justo ayer (por el 21 de marzo).

¿Dónde podemos encontrarlo?

Se puede comprar desde tiendas como Amazon, El Corte Inglés, FNAC o La Casa del Libro, y también, seguramente, en muchas librerías de barrio.

Una de las personas que nombras a la hora de agradecer este libro es María López. ¿Quién es?

La historia es que decidí mandarles el libro a una serie de profesionales sanitarios para que le echasen un ojo. María era una de ellas. Ella es doctora en Farmacia y, además, está embarazada, así que le interesó muchísimo el tema y la verdad es que me aportó mucha luz. Como digo, en este proceso de revisión y comprobación han participado pediatras, nutricionistas y también amigos que tienen bebés recién nacidos y que están viviendo en primera persona todo el proceso.

¿Y ahora qué? ¿Estás ya pensando en el próximo?

Bueno, la verdad es que me gusta mucho escribir, especialmente un libro como este, que es divulgación pura y dura. De cara al futuro sí que me gustaría hacer más cosas, pero ahora estoy en ese momento un poco de ‘anestesia posparto’, en el que en lo último que piensas es en tener otra criatura (risas). Ahora tengo que centrarme en seguir cuidando las colaboraciones que tengo, con Televisión Española, con Radio Nacional, con la Universidad Isabel I, por supuesto… Como ves, son muchas y todas ellas exigen mucha preparación.

¡Muchas gracias, Marián!

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