Judit Campo Profesora del Grado en Educación Infantil
Vie, 01/10/2021 - 11:00

Niños haciendo burla a la cámara

Grupo de niños poniendo caras

Serie: 'Educación en la era digital' (LXXXIV)

Tal y como afirma Chomsky (1975), todos los seres humanos contamos con una capacidad innata para el aprendizaje del lenguaje, independientemente de cuál sea este. Nuestro Dispositivo para la Adquisición del Lenguaje nos permite adquirir 'involuntariamente' el idioma en el que la sociedad que nos rodea se comunique con nosotros. Desde los primeros meses de vida empezamos a desarrollar esta capacidad: primero, reconociendo vocabulario; después, creando estructuras oracionales lógicas. Junto con el aprendizaje y la experiencia, esto se convierte en un sistema de comunicación completo que poco a poco se va ampliando y, por ende, perfeccionando. Además, no debemos obviar otro factor determinante en nuestra evolución lingüística: las características sociales e intelectuales que la definen.

Estrechamente ligada a este hecho, aparece la cada vez más extendida percepción de que la mejor etapa para empezar a aprender idiomas -diferentes a la lengua materna- es la infantil. En edades tempranas el lenguaje se adquiere, no se aprende, por lo que el desarrollo inconsciente del mismo presenta grandes beneficios respecto a estudiarlo a edades más avanzadas.

Inglés, francés o alemán

El entorno de un niño es vital para el desarrollo de su lenguaje, por esto, en los últimos años ha habido un gran aumento del número de colegios y escuelas infantiles con opción bilingüe. Aunque en dichos centros predomina el inglés como segunda lengua, otros idiomas como el francés y el alemán se van abriendo camino.

Aunque el bilingüismo es un tema amplio y hay muchas definiciones para el mismo, en la mayoría de los casos se entiende por bilingüismo la capacidad de una persona para comunicarse en dos lenguas con prácticamente el mismo dominio en ambas: lengua primaria (L1) y lengua secundaria (L2). La lengua primaria suele corresponderse con la lengua materna, o dominante, y la lengua secundaria con la minoritaria, aunque esto puede variar dependiendo del entorno del individuo.

De acuerdo con esta definición, un bilingüe puede comunicarse en al menos dos lenguas de forma similar. Así que, aunque obviamente resultaría de gran utilidad, no sería suficiente para la consecución de dicho dominio con que un niño estuviera expuesto en el colegio a ella si cada vez que sale de allí únicamente se comunica en la lengua dominante en su entorno, siempre teniendo en cuenta que la segunda lengua sea la minoritaria (como sería el caso del inglés en España).

Recursos para aprender una segunda lengua

Como ya se ha mencionado, para la educación bilingüe es fundamental la figura de los padres o el entorno más cercano al niño. Que un niño sea bilingüe desde una temprana edad no solo es posible cuando cada progenitor tiene una lengua materna diferente y le habla a su hijo en la propia (One parent-One language), sino que bastaría con que al menos uno de ellos domine un segundo idioma y siempre se comuniquen en este, que suele ser el minoritario (Minority Language at home). Por supuesto también existen gran cantidad de recursos para reforzar la adquisición de la segunda lengua en nuestros pequeños y poder educarles como bilingües. Son numerosas las estrategias aplicables para este tipo de educación.

Múltiples estudios destacan entre los muchos beneficios de educar en el bilingüismo los siguientes:

  • Una mayor capacidad de concentración
  • Menos posibilidades de padecer Alzheimer
  • Flexibilidad mental y creatividad
  • Mayor capacidad lógica
  • Más facilidad para aprender un tercer idioma

Todo esto se debe a que una persona bilingüe tiene constantemente dos idiomas activos que su cerebro tiene que gestionar. Estas personas pasan de un idioma a otro automáticamente dependiendo de la situación en la que se encuentren. Como dijo Vygotsky, el bilingüismo libera la mente de la prisión del lenguaje.

En conclusión, puede decirse que los niños están dotados de una capacidad de desarrollo del lenguaje que los adultos no tienen y aunque estos también pueden convertirse en bilingües el proceso será mucho más lento y complicado. Aunque el bilingüismo no es garantía de éxito, es una forma de enriquecer a nuestros hijos en su vida personal y, en un mundo cada vez más globalizado, con toda certeza también les beneficiará en un futuro en la laboral.

Referencias bibliográficas:

Chomsky, N. (1975). Reflections on language. Pantheon.

Vygotsky, L.  (1986). Thought and Language. Revised edition. The MIT Press.

 

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2659-5222

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