Imagen Madrigal

Pocos personajes históricos han sido tan controvertidos como Isabel I, si bien en muchos casos tales polémicas se han generado no tanto por la realidad de esta figura en sí misma como por el uso y abuso que de su imagen han hecho determinados sectores políticos o ideológicos a lo largo del tiempo. Al margen de dichas controversias, desde la decimonona centuria hasta nuestros días, ha habido ciertos artistas y creadores que han hallado en Isabel I y su tiempo un motivo recurrente de inspiración. Es aquí donde se contextualiza la labor de Gregorio Prieto (Valdepeñas, Ciudad Real, 1897-1992) en pro de la reina castellana.

Considerado como el pintor por excelencia de la Generación del 27, con algunos de cuyos miembros Prieto trabó una extraordinaria amistad, como es el caso de Lorca, Alberti, Aleixandre o Cernuda, este polifacético creador tomará a Isabel I como una auténtica musa en su producción a partir del segundo lustro de los años cuarenta.

Tras haber vivido un largo periodo en Roma, donde fue becario de la Academia de España entre 1928 y 1933, así como en Londres, ciudad en la cual se replegó durante la posguerra hasta 1948, Gregorio Prieto hallará en la figura que da nombre a nuestra Universidad un ejemplo de tesón, fortaleza y virtuosismo.

Esta admiración le llevaría en 1950 a recorrer los lugares más emblemáticos en la biografía de la reina Isabel I. En efecto, desde Madrigal de las Altas Torres, lugar de su nacimiento acaecido en 1451; pasando por los Toros de Guisando, donde fue proclamada princesa de Asturias allá por 1468; hasta llegar al Castillo de la Mota, en el cual dictó testamento y vio por última vez la luz en 1504, Gregorio Prieto recreó apasionadamente con sus pinceles y lapiceros los pasos más relevantes desde el punto de vista histórico, pero también los más emotivos, de su admirada reina.

Castillo de la Mota

Toros de Guisando

La gran aportación del pintor veintisietista en este sentido fue la de ofrecer una imagen y una iconografía renovada de esta monarca. En efecto, la relación de Prieto con el surrealismo, el neocubismo o con las poéticas derivadas del llamado retorno al orden le sirvieron para dar vida a todos y cada uno de los paisajes y parajes que alumbraron su inventiva. De esta guisa, la superposición y yuxtaposición de planos, la fiereza cromática y la seguridad lineal generaron unas obras que siguen siendo referenciales para ver a través de los ojos de la vanguardia un periodo histórico tan rico como el de los Reyes Católicos.

Aquel curioso periplo emprendido por Gregorio Prieto para seguir las huellas de la reina castellana quedó compendiado en el libro titulado Por tierras de Isabel la Católica, editado en 1951. Tal publicación no solo recogía las imágenes creadas durante aquella auténtica peregrinación, sino que, además, las ilustraciones se acompañan de unos textos donde Prieto refleja sus sensaciones, emociones e impresiones. Por tierras de Isabel la Católica se convierte así en una lectura recomendada, donde texto e imagen van de la mano, aglutinando la iconografía moderna y apasionada que de Isabel I concibió Gregorio Prieto.

Foto Madrigal

 

Comentarios

Un gran artículo que profundiza en la percepción que del reinado de Isabel I se tuvo a comienzos del s. XX

Artículo muy interesante como todo lo que escribe el doctor García-Luengo. Buscando más información sobre Gregorio Prieto jefe encontrado en Amazon un libro de García-Luengo que acabo de empezar a leer y que me tiene absorto.

Añadir nuevo comentario