Innovación y tecnología son ‘fuerzas’ que mueven el mundo. A través de una pantalla de ordenador asistimos a una frenética e interminable revolución que va extendiéndose en tiempo récord a todos los campos del conocimiento, trepando como una enredadera por los pilares en los que se sustenta la sociedad actual. Las comunicaciones, la sanidad, la política, el marketing, las finanzas, los seguros, el turismo y hasta la moda. Nada está a salvo de las nuevas tecnologías en este mundo hiperconectado.

Tampoco lo está la educación, sector cuya conquista comenzó lenta pero que últimamente parece imparable, como muestran las ofertas académicas que ofrecen actualmente universidades, escuelas, academias y prácticamente cualquier organización entre cuyos servicios figure, de alguna u otra manera, la formación. Es la prueba de que ya nada será igual, tampoco para la educación, tal y como pasó con todos los sectores anteriores, como pasa siempre que tecnología e innovación ‘colonizan’ un nuevo territorio.

En primer lugar, ya no hace falta un aula. Se puede aprender desde casa, se puede enseñar desde casa. O desde cualquier lugar, por supuesto. El e-learning es, por tanto, la primera gran revolución, el caballo de Troya en el asalto al sector educativo por parte de la tecnología.

La llamada formación online es la solución ideal, por ejemplo, para todas aquellas personas que desean seguir adquiriendo conocimientos a pesar de estar ya disfrutando de un puesto de trabajo. Y es que cada vez son más los que responden a este perfil, pues su voluntad de aprender no se debe únicamente a un anhelo personal, sino también a una demanda del actual mercado laboral, casi una imposición de un sistema cada vez más competitivo, que requiere de un reciclaje y una actualización constantes por parte de quienes lo integran.

Con la tecnología ya instalada en el corazón del sector educativo, llega el turno de gestar una nueva metodología, que es la que debe garantizar que todo esté articulado y funcione a la perfección, dando una respuesta óptima a las necesidades de los alumnos y garantizando el aprendizaje en este nuevo entorno. Y detrás de todo este proceso están, por supuesto, los profesionales de la tecnopedagogía, cada vez más demandados, pues son ellos los únicos que están capacitados para garantizar que la metodología online sirva de soporte consistente de las acciones formativas, gracias a sus conocimientos, que combinan la pedagogía con la tecnología y el diseño, y gracias también a su capacidad de adaptarse a nuevas situaciones y de tender la mano a la innovación.

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