Cristóbal Ruitiña Director del Grado en Periodismo
Lun, 18/10/2021 - 11:00

Dados de madera con las letras fact y fake, hecho y falso en inglés

Dados de madera con las letras fact y fake (hecho y falso en inglés).

Serie: 'El Poder de la Palabra' (X)

Desde 1935 que un periodista no recibía el premio Nobel y esta vez han sido dos: la filipina Maria Ressa, de Rappler; y el ruso Dimitri Muratov, de Novaya Gazeta. Y no parece casualidad. No parece que sea, simplemente, porque 'ya tocaba'. A nadie se le escapa que vivimos tiempos difíciles para el periodismo y no solo en los regímenes en los que ambos trabajan. Gobiernos totalitarios han existido desde aquel lejano 1935 -de hecho, los más duros estaban por llegar- y la academia sueca no había visto la oportunidad de premiar a quienes los denuncian. Pensamos que aquí no solo se premia el periodismo, la denuncia o, en general, la libertad de expresión sino la apuesta por los hechos de la que estos dos reporteros son un auténtico emblema.

El comité del Nobel ha reconocido además expresamente que les otorga el premio por reportar hechos de los que ningún otro medio informa. La espiral del silencio -que implica que todos los medios en el fondo informan de los mismos temas – ha existido siempre pero ahora es más densa que nunca. La crisis económica ha propiciado una explosión de medios, especialmente digitales -más bien una atomización- que, sin embargo, no ha contribuido en demasiada medida a la diversidad informativa. Todos informan de los mismos temas y, además, deteniéndose en auténticas minucias con la única intención de diferenciarse en el titular y así propiciar el clickbait, en el mejor de los casos, claro. Porque en otros, lo que se hace para ello es directamente, engañar.

Es, pues, este premio, un reconocimiento al periodismo de hechos en un momento en el que, realmente, circulan menos que nunca por la dificultad de hacerlo en un mar de fake news, clickbait y, en general, marketing sin ética. Un reconocimiento al periodismo de hechos que se ejerce no solo en regímenes autoritarios, pero no solo. La principal amenaza a la libertad de expresión no procede ahora de forma de gobierno alguna. O al menos no en mayor medida que en otros tiempos. Germina y prolifera en nuestros móviles, tabletas y, en general dispositivos electrónicos, que nos acompañan en nuestro día a día y que en gran medida orientan nuestras elecciones y condicionan, por lo tanto, nuestra vida.

Editor: Universidad Isabel I

ISSN 2792-1786

Burgos, España

 

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