Rosa María Diez Cobo Profesor adjunto de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales
Sáb, 22/07/2017 - 16:08

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El año escolar académico ha tocado a su fin; para muchos jóvenes que han concluido sus estudios de Bachillerato y Formación Profesional, así como para aquellos adultos que desean retomar sus estudios universitarios, ha comenzado un periodo de reflexión sobre qué dirección profesional tomar y por qué carrera universitaria optar.

Los principales medios de comunicación de nuestro país, especialmente de prensa, se hacen eco de esta situación y retoman una temática que, año tras año, parece haberse convertido en trending topic con la conclusión del curso académico: ¿qué grados tienen mayor tasa de empleo?, ¿qué ranking, laboralmente hablando, ocupa cada titulación universitaria con respecto a las demás? (Pincha aquí).

Los grados universitarios correspondientes al espectro de Humanidades (filologías, traducción e interpretación, historia y geografía, biblioteconomía, filosofía, etc.) casi siempre resultan bastante mal parados en estas informaciones (pincha aquí). Los comentarios de los lectores a estas noticias casi siempre cuentan con un buen número de participantes que se encarnizan con aquellos 'insensatos' que puedan decidir cursar carreras “poco útiles”.

Ante esto, cabe hacerse una serie de preguntas: ¿es cierto que aquellos estudiantes que optan por determinados grados están abocados irremediablemente al desempleo, a un empleo de baja cualificación o de escasa remuneración? ¿Son verdaderamente 'inútiles' las Humanidades o el enfoque formativo que se les aporta desde la docencia universitaria? Y si, verdaderamente, el estudio de un grado universitario en Humanidades no garantiza alcanzar una profesión de 'alto nivel', ¿es por ello conveniente desanimar a los futuros estudiantes que deseen matricularse en alguno?

Estas preguntas requerirían de una larga disquisición en torno a lo preciso y fidedigno de las estadísticas y muestreos realizados en torno a estos temas; el valor real y simbólico de las competencias y aptitudes que un futuro profesional de las Humanidades puede aportar en una profesión concreta y en la sociedad en general y, sobre todo, la conveniencia de tratar de desalentar a una persona en su deseo de cumplir una vocación o una determinada ambición intelectual. Es decir, son asuntos muy complejos de abordar y para los que aquí no tenemos espacio suficiente.

En esta entrada a nuestro blog, y desde el Grupo de investigación L_IT (Lenguas y Literaturas en Entornos Digitales) de la Universidad Isabel I, cuestionamos esta frecuente defenestración de las Humanidades considerando una serie de paradojas que os proponemos para que reflexionéis y, si lo deseáis, para que opinéis sobre ellas:

  • Si una de las preocupaciones educativas de nuestro país es la baja formación general en lenguas extranjeras, particularmente en inglés (pincha aquí), ¿no resulta paradójico que las titulaciones universitarias que habilitan para la docencia de estas lenguas y su formación en ellas, entren en el “saco” de “grados inútiles”?
  • Si uno de los potenciales de nuestro país es su lengua, la cuarta en número de hablantes en el mundo, la segunda como idioma de comunicación internacional y con unos 14 millones de personas que la estudian (pincha aquí), ¿no es extraño que convertirse en un profesional de la lengua española y su literatura se considere una ocupación “de segunda”?
  • Si España es la cuarta potencia europea (pincha aquí) y a menudo se cuenta entre las diez potencias económicas mundiales, ¿no es incongruente que la traducción y la interpretación, vías para hacer visible a nuestro país en los diversos foros e instituciones internacionales, no encabece nunca el ranking de profesiones bien valoradas?
  • Si uno de los grandes males sociales de nuestro país, del que a menudo también los medios se hacen eco (pincha aquí), es el escaso nivel de los resultados educativos en Educación Primaria y Secundaria, ¿por qué algunos de los grados que forman a buen número de potenciales docentes reciben tan baja consideración?

¿No son reveladoras estas paradojas? ¿No será que, acaso, esta relegación de las Humanidades tiene precisamente relación con las carencias educativas de nuestro país?

En futuras publicaciones en este blog, profundizaremos en las 'utilidades' de las Humanidades y, más concretamente, en las tareas de investigación que desde el Grupo de Investigación L_IT estamos llevando a cabo.

Entrada publicada el 22/07/2017

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2659-5222

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