Uno de los dilemas que se presenta a los alumnos que finalizan el Grado en Psicología y quieren dedicar su práctica profesional al ámbito de la evaluación e intervención sanitaria es decidir qué opción es mejor, el llamado “PIR” o la acreditación como Psicólogo General Sanitario (PGS).

Para acceder al sistema público de salud es imprescindible estar en posesión del título oficial de Psicólogo Especialista en Psicología Clínica (PEPC) cuya única vía es aprobar la oposición de Psicólogo Interno Residente (PIR). El PIR consta de un examen y 4 años de residencia hospitalaria y extrahospitalaria en el circuito de salud pública de salud mental. El PEPC es el único psicólogo que puede ejercer en el ámbito de la sanidad pública, aunque también puede hacerlo en el ámbito privado.

En cambio, si no se tiene el título de PEPC, para ejercer como psicólogo en el ámbito sanitario privado, por cuenta propia o ajena, la persona debe estar acreditada como PGS. La única vía de acreditación en este sentido es cursar el Máster Universitario en Psicología General Sanitaria, de una duración de 2 años. El PGS sólo puede ejercer en el ámbito privado.

La investigación, evaluación e intervención psicológica es uno de los campos más solicitados por las personas graduadas en Psicología y es necesario realizar una buena elección. Esta elección debe estar basada en criterios personales y de motivación, ya que cualquiera de las dos opciones requiere de un gran estudio y un gran esfuerzo para llevarla a cabo con éxito. Una característica inherente al PIR o PGS es el aprendizaje continuo, pues se trata de una ciencia en expansión y se deben actualizar los conocimientos para poder dar el mejor servicio en cualquier ámbito.

Para finalizar, las dos opciones tienen puntos fuertes y puntos débiles. No hay una opción correcta general, sino una opción correcta para cada persona dependiendo de su motivación intrínseca. Realizar las prácticas durante el grado en centros de psicología con PGS o en el sistema público de salud puede ser un buen punto de partida para visualizar de primera mano el mundo profesional.

La diferencia clave entre PIR y PGS, además del sector donde trabaje (púbico y privado), es que el PIR es la figura especialista y el PGS la figura generalista. Esto es, que el PGS atenderá casos generalistas, pero es su responsabilidad derivar el caso a un especialista en el supuesto de que no sean suficientes las técnicas aplicadas para los casos generalistas. De esta manera garantizamos que el paciente es atendido de la mejor forma posible. Reconocer las limitaciones profesionales es fundamental para ofrecer un servicio sanitario de calidad.

Lo que sí debe ser una constante es el rigor científico en el día a día y la responsabilidad de que nuestra práctica profesional incide en la vida de la gente, ya sea en el sistema público de salud o en la práctica privada.

Pep Malagrava es psicólogo y cofundador del Centro de Psicología Alfaomega

Comentarios

Gracias, Pep. Este artículo será muy útil para todos los estudiantes de psicología, y especialmente para aquellos que están a punto de graduarse.

Saludos.

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