Aspectos basicos sobre la racionalidad de la Teoria Economica

Decíamos en la primer parte de este artículo – puedes leerla en este enlace – que las críticas a la teoría de la utilidad esperada provinieron básicamente de los científicos cognitivos que estudiaban la toma de decisiones apoyándose en el desarrollo de las ciencias del comportamiento humano. Las dos principales fueron la paradoja de Allais y la teoría de la racionalidad limitada de Simon. Tanto Allais como Simon obtuvieron por sus estudios en este campo el premio Nobel de Economía en los años 1988 y 1978, respectivamente (http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/economics/laureates/, 2011).

Según Simon (1989) la teoría de la utilidad esperada tiene dos grandes limitaciones:

  • Por un lado omite la existencia de creencias, es decir, los mismos hechos pueden ser interpretados de manera distinta por personas diferentes.
  • En segundo lugar, porque omite también la diversidad de valores, no asumiendo que las personas pueden tener fines y metas diferentes de las de la maximización de la utilidad.

Sobre ambas premisas Simon (1955) desarrolla el concepto de la racionalidad limitada – Bounded Rationality- que significa que al ser el hombre incapaz de procesar toda la información de la que dispone debe buscar niveles de satisfacción que le sean razonables. “La riqueza de información provoca pobreza de atención” (Perdices de Blas, Fernández Delgado, Ramos Gorostiza, San Emeterio Martín, & Trincado Aznar, 2006), llega a declarar Simon, para explicar su teoría, que le convirtió en el padre de la escuela de la Economía de la Información; una escuela con enorme influencia en los economistas conductuales que comenzaron a publicar sus trabajos algunas décadas después.

Los economistas conductuales pretenden comprender la fragilidad humana –sus irracionalidad y errores sistemáticos- y aprovechar los avances de la psicología en beneficio de la toma de decisiones del hombre (Ariely, 2008, 2010). También tienen como objetivo proporcionar a las personas estrategias de actuación partiendo de la base que un observador externo está más capacitado que nosotros mismos para detectar nuestros propios errores (Kahneman, 2011).

El modelo del agente racional fue por lo tanto el punto inicial y principal fuente de hipótesis nula de las investigaciones en economía conductual. Tversky y Kahneman pretendían llegar desde la psicología a la mejora del entendimiento de la toma de decisiones del agente económico. Las dos ideas centrales que condicionan el trabajo de los economistas conductuales son (Kahneman, 2003):

  • La mayor parte de los juicios y de las elecciones se realizan de manera intuitiva y no responden siempre a las reglas del cálculo de probabilidades.
  • Las reglas que gobiernan la intuición son generalmente similares a las de la percepción. Por ello el tratamiento de las reglas de las elecciones y los juicios intuitivos se basa ampliamente en el uso de analogías visuales.

De esas dos ideas centrales surgieron tres líneas de investigación que permitieron que Kahneman obtuviese el premio Nobel de Economía de 2002, siendo la primera vez que un psicólogo obtenía tal galardón:

  1. Heurísticas y sesgos -Heuristics and biases- (Kahneman & Frederick, 2002; Kahneman, Slovic, & Tversky, 1982).
  2. Teoría Prospectiva –Prospect Theory- (Kahneman & Tversky, 1979).
  3. Efecto Marco –Framing Effect- (Amos Tversky & Kahneman, 1981, 1986; A. Tversky & Redelmeier, 1992).

 

Referencias

Ariely, D. (2008). Predictably Irrational: The Hidden Forces That Shape Our Decisions. NY: Harper Collins.

Ariely, D. (2010). The Upside of Irrationality: The Unexpected Benefits of Defying Logic at Work and at Home. NY: Harper Collins.

  • . (2011). All Prizes in Economics Sciences  Retrieved 2 de enero de 2012

Kahneman, D. (2003). Maps of Bounded Rationality: Psychology for Behavioral Economics. American Economic review, 93(5), 1449-1475.

Kahneman, D., & Frederick, S. (2002). Representativeness Revisited: Attribute Substitution in Intuitive Judgment. In T. Gilovich, D. Griffin & D. Kahneman (Eds.), Heuristics and biases: The psychology of intuitive thought (pp. 49-81). New York: Cambridge University Press.

Kahneman, D., Slovic, P., & Tversky, A. (Eds.). (1982). Judgment under uncertainty: Heuristics and biases. New York: Cambridge University Press.

Kahneman, D., & Tversky, A. (1979). Prospect Theory: An Analysis of Decisions Under Risk. Econometrica, 47(2), 263-291.

Perdices de Blas, L., Fernández Delgado, R., Ramos Gorostiza, J. L., San Emeterio Martín, N., & Trincado Aznar, E. (2006). Escuelas de pensamiento económico. Madrid: Ecobook.

Simon, H. A. (1955). A Behavioral Model of Rational Choice. The Quaterly Journal of Economics, 69, 99-118.

Simon, H. A. (1989). Naturaleza y límites de la razón humana. México DF: Fondo de Cultura Económica.

Tversky, A., & Kahneman, D. (1981). The Framing of Desisions and the Psychology of Choice. Science, 211(4481), 453-458.

Tversky, A., & Kahneman, D. (1986). Rational Choice and the Framing of Decisions. Journal of Business, 59(4), 251-278.

Tversky, A., & Redelmeier, D. A. (1992). On the Framing of Multiple Prospects. Psychological Science, 3(3), 191-193.

Comentarios

Buenas tardes,
Interesante esta nueva entrada en el blog, la cual, completa la anterior y nos deja ver realmente el alcance de las teorías económicas.
Me quedo con esta parte que nos invita a la reflexión: "El modelo del agente racional fue por lo tanto el punto inicial y principal fuente de hipótesis nula de las investigaciones en economía conductual..."
Un abrazo a todos,

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