La racionalidad humana centra el debate de las escuelas economicas

La economía es la ciencia que estudia el comportamiento humano como una relación entre fines dados y medios escasos que tienen usos alternativos (Robbins, 1932).

Al estudiar la toma de decisiones y el comportamiento del consumidor nos acercamos a uno de los aspectos centrales en el debate de las diferentes escuelas económicas: el de la racionalidad humana.

Se trata de un debate no exento de polémica, pues el grado de confianza en la capacidad del hombre para tomar decisiones racionales marca los límites de la participación del Estado en la economía.

En la Escuela Clásica una de las premisas fundamentales es considerar que el hombre actúa de manera racional en función de sus intereses buscando maximizar la utilidad. La metáfora de “la mano invisible” de Adam Smith (1776), es una de las más conocidas expresiones de la consideración de que el hombre actúa de manera racional buscando su interés personal en un entorno lleno de complejidad. Abundando en ello podemos recordar otra cita de la misma obra que resume el pensamiento del fundador de la economía política moderna:

“No es la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero lo que nos procura el alimento, sino la consideración de su propio interés”.

Sin citarlo expresamente con ese nombre, Adam Smith crea el concepto del Homo economicus, un hombre dotado de racionalidad y que actúa en función de sus intereses particulares. No se refiere a la racionalidad del hombre en el sentido de tener una capacidad ilimitada para obtener la máxima utilidad, sino más bien en el sentido de que aplica la razón con el fin de obtener esa máxima utilidad personal y alcanzar la mayor riqueza posible (Hayek, 1991; V. L. Smith, 2003).

La racionalidad en la toma de decisiones de los agentes económicos es, por lo tanto, uno de los principios fundamentales de los llamados economistas neoclásicos.

Por su parte, el economista inglés John Maynard Keynes se convirtió en una referencia de las escuelas que consideran que el hombre se caracteriza por su irracionalidad en la toma de decisiones. Su metáfora sobre los Animal Spirits (Keynes, 1936) describe su creencia de que el hombre se deja guiar por impulsos irracionales que un agente superior, el Estado, debe moderar y en su caso reprimir en busca del interés común.

Más tarde, la teoría de juegos (von Neumann & Morgenstern, 1944) permitió la creación de uno de los modelos neoclásicos de elección más usados en los últimos 70 años. Se trata de la Teoría de la utilidad esperadaExpected Utility Theory-. Según esta teoría el individuo que tiene que realizar una elección optará por la situación que le proporcione la mayor utilidad, sin que el orden de preferencia de opciones dependa de la manera en que éstas sean presentadas. La incertidumbre impide en muchas ocasiones conocer el riesgo de cada opción. En este caso el agente debe ordenar las utilidades de cada una de sus preferencias creando modelos de distribución de probabilidad subjetiva (Savage, 1954).

Las críticas a la teoría de la utilidad esperada provinieron básicamente de los científicos cognitivos[1] que estudiaban la toma de decisiones apoyándose en el desarrollo de las ciencias del comportamiento humano y que décadas más tarde dieron origen a la escuela de la Economía Conductual.

 

Bibliografía

Hayek, F. A. (1991). Adam Smith (1723-1790): His Message isToday's Language. In University of Chicago (Ed.), The trend of economic thinking: Essays on political economits and economic history. Chicago: University of Chicago Press.

Keynes, J. M. (1936). The General Theory of Employment, Interest and Money Zurich: International Relations and Security Network.

Perdices de Blas, et al. (2006). Escuelas de pensamiento económico. Madrid: Ecobook.

Robbins, L. (1932). An Essay on the Nature and significance of Economic Science Londres.

Savage, L. (1954). The Foundations of Statistics (1972 2ª ed.). New York: Dover.

Smith, A. (1776). The Wealth of Nations (2009 ed.). VA: Thrifty Books.

Smith, V. L. (2003). Constructivist and ecological rationality in economics. American Economic review, 93(3), 465-508.

von Neumann, J., & Morgenstern, O. (1944). Theory of games and economic behavior. Princenton, NJ: PUP.

 

[1]Las ciencias cognitivas se desarrollaron en la segunda mitad del siglo XX. Formaban las ciencias cognitivas disciplinas como la Antropología, la Inteligencia Artificial, la Psicología Cognitiva, la Filosofía de la mente, la Lingüística o la Neurociencia. Se acepta como punto de partida del desarrollo de las ciencias cognitivas el Simposio sobre Teoría de la Información que se celebró en el MIT en septiembre de 1956.  En el Simposio se presentaron por ejemplo las primeras investigaciones sobre racionalidad limitada de Herbert Simon, así como los tres modelos del lenguaje de Noam Chomsky.

 

Entrada publicada el 06/02/2019

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2659-398

Comentarios

Muy buenas a tod@s,
Gracias, Benito, por compartir con nosotros en esta nueva entrada en el Blog un apunte sobre el alcance de la racionalidad humana y el comportamiento del consumidor.
Sin duda, un análisis que nos invita a la reflexión. Me quedo con esta parte de la entrada cuando explicas con detalle el alcance del llamado “Homo Economicus”: "Adam Smith crea el concepto del Homo economicus, un hombre dotado de racionalidad y que actúa en función de sus intereses particulares...aplica la razón con el fin de obtener esa máxima utilidad personal y alcanzar la mayor riqueza posible".
Un saludo a todos,

En la época en la que estamos padeciendo la fuerza de la obsolescencia programada (con extracción masiva de recursos y con producción extraordinaria de residuos) las empresas empeñan grandes esfuerzos en que, antes que la funcionalidad o la utilidad, mande la obsolescencia de capricho: sentir deseo de cambiar las gafas de sol antes de que se estropeen por ejemplo (sin esperar un nuevo modelo que filtre mejor los rayos solares o que incorporen una sujeción de mayor comodidad).
El consumidor tendrá que revisar si se está instalando en el referente irracional antes que en la necesidad o utilidad.

Tienes toda la razón Justiniano, y sobre un tema relacionado trataré en una nueva entrada que explicará algo más allá del "Homo economicus", en concreto las tipologías de consumidores en la actualidad y el fenómeno de la tirania de la abundancia.

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