Cambios introducidos por la cuarta revolución tecnológica

En la entrada precedente, señalé someramente las principales aportaciones tecnológicas de las llamadas Primera Revolución Industrial y Segunda Revolución Tecnológica[1]. Pretendo pues, en esta, continuar marcando las principales contribuciones de la Tercera Revolución Tecnológica y anotar sucintamente las que se vislumbran de la Cuarta Revolución Tecnológica.

Como ya sostuve, la gran diferencia entre la Primera Revolución y las sucesivas radicaba en el papel anecdótico del desarrollo científico en la implementación de los procesos productivos. En futuras entradas se abordará más detenidamente el papel de la educación y la formación, y como la tecnología ha configurado y configurará el mercado laboral.

La Tercera Revolución Tecnológica se fecha a inicios de los años ochenta coincidiendo con el triunfo de las políticas neoliberales del Consenso de Washington en todo Occidente, y se desarrolla a la par del segundo proceso de globalización que potenció, a excepción de los movimientos migratorios, el intercambio de los factores de producción a nivel mundial.

He de puntualizar que coincido con Robert Gordon[2], el gran salto tecnológico se dio entre el último tercio del siglo XIX y primeros años del XX, tanto los cambios observados ahora, como los realizados en los últimos cuarenta años solo son una vertiente más compleja de las bases que sustentaron la Segunda Revolución.

Las principales aportaciones o innovaciones desarrolladas, en la Tercera, surgieron entorno a la microelectrónica, la robótica, la ingeniería genética y a nuevos materiales (entre ellos, la fibra óptica, el silicio o los polímeros). Un breve repaso permite observar que todas las aportaciones ya están o han sido superadas por tecnologías, materiales y procesos más avanzados. Si ponemos como ejemplo la tarjeta de crédito este suceso se entiende mejor en 2019.

La Cuarta Revolución Tecnológica fechada en la segunda década del siglo XXI, supone un nuevo desafío para millones de personas, por su encaje personal en el mercado de trabajo. Volviendo a la tecnología, ahora decisivamente, fuente principal de progreso económico, todo apunta a que el papel esencial de esta nueva etapa se centra en la implementación de técnicas más avanzadas en los sistemas de producción y abarcaría desde la automatización de procesos productivos, el desarrollo de la analítica, la inteligencia artificial, la nanotecnología o el internet de las cosas.

Eso sí, si algo distingue este período de los anteriores, es el transcendental reto a los que se enfrenta la sociedad, la economía y los Estados para mantener el ritmo del crecimiento y desarrollo tecnológico. Por ejemplo, nunca antes al menos desde hace 200 años, se habían dado alternativas creíbles a los sistemas monetarios nacionales, las criptomonedas son algo más que un medio de cambio, un depósito de valor o una unidad de cuenta.

 

[1] Los economistas rara vez hablamos de Segunda o Tercera Revolución Industrial, sino de Segunda o Tercera Revolución Tecnológica, que es un concepto más lógico.

[2] https://www.economics.northwestern.edu/people/directory/robert-gordon.htm

Entrada publciada el 27/02/2019

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2659-398

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