Facultad de Ciencias Jurídicas y Económicas - Lun, 18/05/2026 - 09:00

Reunión de empresarios.
Convertirse en empresario no es solo una cuestión de tener una buena idea. Detrás de cada proyecto que crece hay decisiones estratégicas, conocimientos técnicos y, sobre todo, una formación que permite entender cómo funciona un negocio en la práctica. Por eso, una de las dudas más habituales entre quienes quieren emprender es saber qué hay que estudiar para ser empresario y por dónde empezar realmente.
La respuesta, sin embargo, no es única. No existe una sola carrera que garantice el éxito empresarial, pero sí hay itinerarios formativos y habilidades que marcan la diferencia. Desde grados universitarios hasta formación técnica o experiencia práctica, lo importante no es solo el título, sino cómo se construye el perfil profesional de un emprendedor que sueña con un futuro empresarial.
Mejores carreras para ser empresario y emprendedor
Cuando se analiza en profundidad qué carrera puede estudiar para ser empresario, es importante entender que no se trata solo de elegir una titulación “correcta”, sino de identificar aquellas formaciones que mejor desarrollan las competencias clave para emprender. Las mejores carreras para ser empresario y emprendedor son aquellas que combinan visión estratégica, capacidad de análisis y conocimiento del mercado, ya sea desde la gestión (como ADE o Economía), desde la innovación (ingenierías y tecnología) o desde enfoques más transversales (como el derecho o el marketing).
En un entorno donde los negocios evolucionan rápidamente, lo más valioso no es tanto el área concreta de estudio, sino la capacidad que esa formación te da para detectar oportunidades, tomar decisiones y adaptarse a un mercado en constante cambio.
ADE y Economía: La base de la gestión empresarial
Si hay un camino clásico para entender cómo funciona una empresa desde dentro, ese es el de la administración y las finanzas. Estudiar un grado en ADE permite adquirir una visión global del negocio: desde la contabilidad hasta la estrategia, pasando por la gestión de recursos humanos o el análisis de mercados.
Este tipo de formación proporciona herramientas clave como:
- Interpretación de estados financieros
- Planificación estratégica
- Gestión de equipos
- Toma de decisiones basada en datos
Además, áreas como el marketing digital en la empresa se han vuelto imprescindibles, ya que cualquier empresa actual necesita visibilidad y posicionamiento en internet.
Ahora bien, aunque ADE sigue siendo una base sólida, no es la única vía.
Ingenierías y tecnología: Emprender en la era digital
En los últimos años, muchas de las empresas más innovadoras han surgido de perfiles técnicos. Ingenieros, desarrolladores o especialistas en tecnología han demostrado que entender el producto puede ser tan importante como saber gestionarlo. Este cambio responde a una realidad: el emprendimiento está cada vez más ligado a la innovación.
¿Qué aportan estos perfiles?
- Capacidad para desarrollar productos o servicios tecnológicos
- Comprensión de procesos complejos
- Innovación aplicada a modelos de negocio
- Adaptación a entornos digitales
El reto, en este caso, suele ser complementar esa base técnica con conocimientos en gestión y estrategia.
Dobles grados: La combinación ganadora para el liderazgo
En un mercado cada vez más competitivo, combinar disciplinas se ha convertido en una de las estrategias más eficaces. Los dobles grados permiten construir un perfil híbrido, muy valorado en el entorno empresarial.
Un ejemplo claro es estudiar un doble grado en Derecho y ADE que combina conocimientos económicos con una base jurídica. Esto resulta especialmente útil para quienes quieren emprender, ya que permite entender tanto la gestión del negocio como el marco legal en el que opera.
En este tipo de formación el empresario necesita saber dirigir, anticipar riesgos, tomar decisiones estratégicas y adaptarse a entornos complejos.
¿Qué se necesita estudiar para ser empresario más allá de la universidad?
Si algo muestran las trayectorias de muchos emprendedores es que el título, por sí solo, no es suficiente. Las dos cualidades que forjan a un emprendedor de éxito son: habilidades personales y conocimientos técnicos.
Soft Skills: Liderazgo, negociación y resiliencia
Hay competencias que resultan decisivas en el día a día de cualquier empresario. Entre las más importantes destacan:
- Liderazgo: saber gestionar equipos y tomar decisiones
- Negociación: clave en acuerdos, proveedores e inversores
- Resiliencia: capacidad para afrontar errores y aprender de ellos
- Visión estratégica: entender hacia dónde evoluciona el mercado
Estas habilidades, definidas como soft skills (habilidades blandas), no siempre se adquieren en el aula, pero son determinantes para convertir una idea en un negocio viable.
Conocimientos técnicos: Finanzas, marketing y legalidad
Junto a las habilidades personales, existen áreas técnicas que todo empresario debe dominar, independientemente de su formación inicial. Las más relevantes son:
- Finanzas: control de ingresos, gastos e inversión
- Marketing: posicionamiento, marca y captación de clientes
- Legalidad: normativa, contratos y obligaciones fiscales
De hecho, muchos emprendedores complementan su formación con cursos o especializaciones en estas áreas para cubrir carencias específicas.
Postgrados y MBA: ¿Cuándo son necesarios para un directivo?
Una vez adquirida una base formativa, muchos emprendedores se plantean dar un paso más. Aquí es donde entran los programas de postgrado, especialmente los MBA.
Estudiar un MBA puede ser especialmente útil en dos casos:
- Cuando se quiere acceder a puestos directivos
- Cuando se busca lanzar o escalar un negocio con mayor preparación
Un MBA aporta conocimientos avanzados en gestión, una visión estratégica y una red de contactos, que puede resultar fundamentales para el crecimiento empresarial. Eso sí, no es imprescindible al inicio. En muchos casos, tiene más sentido cursarlo tras adquirir cierta experiencia profesional.
Formación Profesional (FP) como vía de emprendimiento rápido
Hay que tener en cuenta también que en el mundo del emprendimiento, no todos los caminos pasan por la universidad. La Formación Profesional se ha consolidado como una opción cada vez más valorada para quienes quieren emprender en sectores concretos.
La FP ofrece:
- Formación práctica y orientada al mercado
- Especialización rápida
- Acceso directo a sectores técnicos
En ámbitos como la hostelería, la tecnología, el comercio o los servicios, muchos emprendedores comienzan su trayectoria desde esta vía. Se trata de una formación más práctica, que permite empezar antes.
Perfil del empresario moderno: Formación continua y autodidacta
Si hay algo que define al empresario actual es su capacidad de adaptación. El aprendizaje no termina con un grado o un máster, sino que se mantiene a lo largo de toda la carrera profesional.
Hoy, el perfil más demandado es el de un profesional que:
- Se forma de manera continua
- Se mantiene actualizado en tendencias
- Aprende de la experiencia y del entorno
- Combina conocimientos de distintas áreas
En este sentido, la pregunta ya no es solo qué hay que estudiar para ser empresario, sino cómo seguir aprendiendo una vez se ha empezado.
Convertirse en empresario no depende de una única decisión académica, sino de cómo se construye el camino formativo y profesional. Lo que realmente marca la diferencia es la combinación de conocimientos, habilidades y experiencia. Entender el negocio, adaptarse al mercado y seguir formándose son los pilares sobre los que se construye cualquier proyecto empresarial.
Porque, al final, más que preguntarse qué estudiar, la clave está en cómo aplicar ese conocimiento para crear, gestionar y hacer crecer una idea.