Chico estudiando en un entorno rural

Chico estudiando en un entorno rural.

22 de julio de 2026Vivir en un municipio de menos de 5.000 habitantes no debería condicionar el acceso a la universidad. Sin embargo, para muchas personas que residen en la denominada España vaciada, la distancia a los campus, la necesidad de trabajar o las responsabilidades familiares convierten la formación superior en un reto. Con el objetivo de acercar la universidad a estos territorios, la Universidad Isabel I impulsa las Becas España Rural, una convocatoria propia que ofrece descuentos en la matrícula a estudiantes empadronados en pequeños municipios y que busca contribuir al desarrollo del medio rural facilitando el acceso a la educación superior.

Detrás de esta iniciativa hay perfiles muy distintos: jóvenes que preparan unas oposiciones, profesionales que desean especializarse, funcionarios que buscan seguir aprendiendo o personas que necesitan actualizar sus competencias para crecer laboralmente. Todos coinciden en una idea: sin una universidad online y una ayuda económica, difícilmente habrían podido continuar formándose.

Estudiar desde el pueblo para seguir creciendo

Ana Roldán Muñoz vive en Montalbán (Córdoba), un municipio de poco más de 4.000 habitantes. Maestra de Educación Primaria, decidió cursar el Máster en e-Learning con el objetivo de sumar méritos para las oposiciones docentes. Sin embargo, pronto descubrió que la formación le aportaría mucho más que un punto en el baremo. "Principalmente necesitaba el punto para la oposición", explica, "pero los conocimientos que he adquirido me van a servir todavía más en mi práctica diaria como maestra". El máster le ha permitido conocer nuevas metodologías y herramientas digitales que ya piensa aplicar en el aula cuando consiga su plaza definitiva.

Compaginar el trabajo, el estudio y la vida personal no ha sido sencillo. "Ha sido un año bastante intenso", reconoce. Aun así, tiene claro que la modalidad online ha hecho posible algo que, de otra forma, habría sido muy complicado. "Solamente porque es online, ya merece la pena, porque te permite compatibilizar muchas cosas". A ello se suma el apoyo económico recibido gracias a la beca: "Es una ayuda bastante buena".

Aprender para responder a las necesidades del entorno

También desde Montalbán llegó Rosa Cañete, maestra de Primaria, que eligió el mismo máster pensando precisamente en mejorar la realidad educativa de su entorno. Su Trabajo Fin de Máster se centra en las dificultades que encuentran muchas personas adultas para realizar trámites digitales cotidianos. "Como vivo en un pueblo rural, veía que muchas personas mayores tenían verdaderos problemas cuando les decían que cualquier gestión debía hacerse por internet", explica. Esa experiencia fue la que inspiró un proyecto orientado a mejorar la alfabetización digital de los adultos.

El camino tampoco ha sido fácil, pero considera que el esfuerzo ha valido la pena. Destaca especialmente haber descubierto nuevas plataformas educativas y recursos digitales que ya incorpora a su trabajo diario con los alumnos.

Cuando habla de la Beca España Rural, su valoración es clara: "Me parece una iniciativa genial para que las personas que vivimos en pueblos pequeños podamos seguir formándonos". Y añade que el formato online resulta especialmente útil para quienes, llegada una determinada edad, ya no pueden abandonar sus responsabilidades familiares o laborales para volver a estudiar de forma presencial.

Formarse desde una isla menor

La distancia cobra aún más importancia en el caso de Andrea Chinea Rodríguez. Natural de Valle Gran Rey (La Gomera), cursó el Máster en Nutrición y Dietética para la Práctica Deportiva mientras trabajaba y continuaba ampliando su formación.

Para asistir a las prácticas presenciales en la sede central de la Universidad, en Burgos, debía desplazarse desde una isla no capitalina, lo que suponía varios trayectos en barco y avión. Precisamente por eso valora en especial que las sesiones presenciales fueran realmente útiles. "Las prácticas fueron muy provechosas. Si tienes que hacer tantos desplazamientos, lo mínimo es que realmente merezcan la pena, y así fue", afirma Andrea. También destaca el enfoque práctico de los contenidos y la cercanía del profesorado, especialmente del director del máster, el doctor Patricio Pérez-Armijo. "He tenido la comodidad de estudiar online, pero en ningún momento me he sentido sola; siempre hemos estado muy acompañados por los profesores y los demás alumnos".

Andrea considera que iniciativas como la Beca España Rural tienen un impacto especial en territorios alejados de los grandes núcleos urbanos. "En las islas menores muchas veces tienes que elegir entre trabajar o irte fuera a estudiar. Esta ayuda permite que la gente de pueblos pequeños pueda seguir formándose sin renunciar a su vida", destaca Andrea.

En su caso, además, el máster supone una mejora directa de su actividad profesional como graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. "Es un salto de calidad para los servicios que ofrezco y para el trabajo que realizo con los deportistas".

Formación continua para quienes ya tienen una carrera consolidada

Las Becas España Rural también llegan a profesionales con una larga trayectoria laboral. Es el caso de Lucía Caruncho Picos, que vive en Ames, un pueblo cercano a Santiago de Compostela y trabaja como funcionaria de la Xunta de Galicia. Decidió matricularse en el Máster en Divulgación Científica, en este caso, movida por una inquietud personal. "Después de muchos años preparando oposiciones, me apetecía estudiar algo que realmente me gustara", explica. Aunque su puesto actual no está directamente relacionado con la divulgación científica, considera que esta especialización puede abrirle nuevas oportunidades dentro de la administración pública.

Compagina el máster con una jornada laboral completa, dos hijos y el cuidado de sus padres. Su organización es casi matemática: durante la semana estudia el temario y prepara esquemas; los fines de semana los dedica a las actividades evaluables. "No tendría posibilidad de estudiar si no existiera esta modalidad online", asegura Lucía. Además, reconoce que no esperaba obtener la beca y que supuso una ayuda económica importante.

Entre los aspectos que más le han sorprendido destaca el aprendizaje de nuevas herramientas de comunicación visual. "Ahora hago infografías que me ayudan muchísimo a organizar la información y, de hecho, pienso seguir utilizándolas para estudiar el próximo curso".

Chica estudiando en un entorno rural

Chica estudiando en un entorno rural.

Preparar el futuro desde un pequeño municipio

María Bullón Navío vive en Orcera (Jaén) y acaba de finalizar el Máster en Asesoría Jurídica de Empresas después de graduarse en el doble grado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas.

Actualmente, María prepara oposiciones y considera que el máster le ha permitido aprovechar un periodo de transición. "Estaba terminando la carrera y no quería perder un año académico mientras decidía qué camino profesional seguir", explica.

Aunque todavía no sabe cuál será su destino profesional definitivo, tiene claro que la Beca España Rural ha facilitado su acceso a la formación. "Es una ayuda que se agradece mucho, especialmente cuando eres joven y todavía no tienes ingresos propios". Por eso no duda en recomendar el programa a otras personas que vivan en municipios pequeños.

Flexibilidad para quienes ya trabajan

Profesor en una Escuela Oficial de Idiomas, Javier Singlier cursó el Máster en Enseñanza de Español como Lengua Extranjera (ELE) desde Cofrentes (Valencia). Había estudiado anteriormente otro máster online y aprecia especialmente la metodología de la Universidad Isabel I. "Deja bastante libertad para que cada uno se organice como pueda", señala. Gracias a esa flexibilidad ha podido compaginar sin dificultades su actividad docente con la formación universitaria. También pone en valor la disponibilidad del profesorado, al que define como "muy accesible", un aspecto que considera fundamental cuando se estudia a distancia.

Una primera experiencia universitaria

Otro de los perfiles que refleja la diversidad de los beneficiarios es el de Garikoitz Fernández López, de Villasana de Mena (Burgos). Con apenas 20 años cursa el Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte ( CAFD), una formación semipresencial que puede realizar sin abandonar su municipio gracias a la modalidad educativa que ofrece la Isabel I.

Para él, estudiar desde su pueblo supone ganar tiempo y calidad de vida. "Puedo estudiar lo que realmente me gusta sin tener que marcharme a vivir fuera", explica. Esa flexibilidad le permite organizar mejor su día a día y compaginar la universidad con otras actividades personales, algo que considera especialmente importante en esta etapa de su vida.

Aunque las prácticas presenciales se desarrollan en Burgos capital, el desplazamiento no supone un inconveniente. Al contrario, considera que complementan muy bien la formación online y le permiten poner en práctica los conocimientos adquiridos durante el curso.

Garikoitz reconoce que, en ocasiones, echa de menos la experiencia de un campus universitario tradicional. Sin embargo, esa sensación desaparece gracias al ambiente que ha encontrado en la Universidad Isabel I. "Me he sentido muy acompañado tanto por los profesores como por mis compañeros", asegura. Las sesiones presenciales y los grupos de trabajo que se forman durante las prácticas contribuyen a crear vínculos entre los estudiantes y le permiten disfrutar de una experiencia universitaria muy similar a la de una enseñanza presencial.

Su experiencia demuestra que la formación online no está reñida con el sentimiento de pertenencia a una comunidad universitaria y que es posible estudiar un grado desde un pequeño municipio sin renunciar al contacto con docentes y compañeros.

Una beca que impulsa oportunidades

Las experiencias de estos estudiantes muestran que las Becas España Rural constituyen una herramienta que facilita el acceso a la educación superior a personas con realidades muy distintas, pero unidas por un mismo denominador: vivir lejos de los grandes campus universitarios.

Maestros que preparan oposiciones, profesionales que desean especializarse, funcionarios que buscan seguir aprendiendo o jóvenes que empiezan a construir su futuro encuentran en la formación online una vía para avanzar sin abandonar su entorno. La flexibilidad para organizar el estudio, el acompañamiento del profesorado y el apoyo económico de la beca convierten a la universidad en una opción compatible con el trabajo, la familia y la vida en el medio rural.

En un momento en el que la lucha contra la despoblación forma parte del debate social y político, iniciativas como las Becas España Rural demuestran que acercar la educación superior a los pequeños municipios también es una forma de generar oportunidades, fijar población y contribuir al desarrollo de unos territorios que siguen teniendo mucho que aportar.