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Carátula del webinar.

30 de noviembre de 2023. Invitado por el Grado en Historia, Geografía e Historia del Arte de la Universidad Isabel I, y dentro del ciclo ‘Pasados, Artes y Paisajes’, el historiador Guillermo Zorrilla Revilla, investigador de la Virginia Tech University y la Universidad de Burgos, ofreció un webinar titulado ‘Dieta y alimentación en la prehistoria’.

Guillermo Zorrilla, de formación historiador, centra su investigación en la actualidad en la medición del gasto energético en adolescentes con distinta actividad física para saber cuáles son los limitantes metabólicos de los preadultos. Ha podido comprobar cómo hay un límite entre el aumento de la actividad y el gasto energético. También ha analizado que hay diferentes mecanismos en nuestro cuerpo para no sobrepasar esos límites. Este grupo utiliza esa energía en el crecimiento o el sistema inmune, dependiendo de la disponibilidad de energía que tenga cada adolescente. Su objetivo es saber si estos limitantes condicionan o no fases diferenciales de los humanos como es la adolescencia.

Marcos Terradillos y Guillermo Zorrilla en el webinar.

Guillermo Zorrilla Revilla, explicó cómo evolucionó nuestra dieta durante centenares de miles de años. Al estudiar el metabolismo de los más jóvenes, se vio la relevancia de establecer paralelismos sobre la dieta del pasado y presente para comprender parte de los problemas actuales de salud que se tienen hoy en día. El profesor Zorrilla habló de la paleodieta, un término de moda que busca explicar como el ser humano del pasado pudo sobrevivir consumiendo frutos silvestres, y pequeñas cantidades de carne, muchas veces obtenidas a partir del carroñeo. El ponente alertó de que en la actualidad algunas personas imitan esta dieta, pero lo hacen de manera errónea, ya que subyacen intereses más comerciales que saludables. "Debemos ser conscientes de que nuestros modelos de vida son muy diferentes a los que tenían los cazadores-recolectores del Paleolítico. Ante esta situación, los arqueólogos tenemos mucho que decir porque somos los que hemos investigado sobre la evolución de las dietas a lo largo de miles de años", explicó.

Los chopping tools

El graduado en Historia puede aportar a este estudio de la evolución de la dieta desde diferentes disciplinas. Gracias a los restos de humanos y de animales encontrados en los yacimientos se puede conocer la alimentación que tenían nuestros ancestros o los depredadores que intentaban comernos, con lo que se puede reconstruir el contexto y los recursos que existían en cada periodo histórico de la evolución de los homininos. La arqueología también nos informa sobre las herramientas utilizadas por los homininos, las más antiguas se caracterizaban por instrumentos como los chopping tool (útiles para raspar, machacar o martillear).

Analizando restos de huesos de animales se puede incluso determinar cómo se utilizaban estos recursos de grasas, carne, huesos o pieles en cada periodo. “En algunos casos, en los microscopios, podemos ver las marcas en los huesos para conocer si los humanos accedieron a esos huesos antes que otros carnívoros o cual fue el uso que se hizo de ellos”.

¿En la cabeza de la cadena alimenticia?

En los primeros estudios sobre prehistoria se pensaba que los homínidos estaban en la cabeza de la cadena alimenticia. En función de la alimentación se observaron cambios anatómicos en la fisionomía de los homínidos, relacionando estas modificaciones con el consumo de carne. La utilización de herramientas como los cantos tallados les permitió desarrollar el  carroñeo, comiendo lo que otros animales cazaban y desechaban. Esta condición significa que no se accede a un porcentaje alto de carne, y ésta, no siempre estaría fresca. Si había un poco de suerte, podrían encontrar algún órgano y, por supuesto, podían aprovechar la médula ósea, razones por las que se encuentran numerosas herramientas de piedra cerca de huesos de animales fracturados.

La importancia de los dientes

Para los antropólogos los dientes son la caja negra que nos informa sobre nuestra dieta y nuestra evolución. Ahí encontramos las características biológicas pero también conductuales de cada especie. El profesor Zorrilla Revilla destacó que el homo sapiens no tiene unos dientes del tamaño de otros carnívoro, son mucho más pequeños,  por lo que los homininos no estaban adaptados para sobrevivir solamente a base de carne. Los alimentos dejan huellas microscópicas en los dientes en el proceso de masticación, sobre todo, si no han sido lavados y han estado en contacto con la tierra. Los alimentos más duros como nueces, semillas, tubérculos o raíces dejan pequeñas marcas en el esmalte, mientras que las hojas más tiernas producen pequeños rasguños más superficiales.

En un diente con sarro se puede saber si conserva gránulos de almidón o si éste fue cocinado, con los fitolitos que se encuentran en ellos. Por su parte, las mandíbulas, los arcos cigomáticos y las crestas sagitales descubiertas en algunos restos de cráneos de homínidos ayudan a descubrir la gran fuerza que algunos de ellos necesitaban para masticar, lo que indica que, en muchos casos, consumían alimentos crudos, al tener fuertes músculos utilizados para la masticación continuada y potente para procesar fibras vegetales muy duras.

Los arqueólogos pueden estudiar los isótopos almacenados en dientes y huesos. Si los dientes encontrados preservan proteínas de colágeno, se puede llegar a saber qué tipo de alimentación habían consumido, ya que el colágeno absorbe otros minerales como el nitrógeno, el carbono, el oxígeno o el estroncio de los alimentos, el agua y el suelo. En función del tipo de alimento, las proporciones de minerales en unos u otros varían, lo que permite llegar a la identificación de unos u otros isótopos con animales del presente y trasladar posteriormente esa información al pasado.

El profesor señaló que a través de la arqueología se puede llegar a saber el entorno en el que vivían las poblaciones prehistóricas. Y todo ello, a través de los restos de alimentación encontrada en los yacimientos.

GUILLERMO

El profesor Zorrilla Revilla.

Otra fuente de información son los coprolitos, las deposiciones fosilizadas, que además de tener restos de huesos de animales (en el caso de animales como las hienas) o semillas, se pueden conservar marcadores biológicos. 

En sus conclusiones, el profesor indicó que, en base a las evidencias científicas, la mayoría de la dieta de los primeros homínidos era principalmente vegetariana (60% recursos vegetales y 40% recursos animales), lo que nos indica que "la mayoría de las paleodietas actuales no cuentan con un respaldo científico" ya que sobredimensionan el consumo de carne.

No hay una sola paleodieta

No existe una sola paleodieta. La paleodieta incluye centenares de miles de años de inclusión y exclusión de alimentos y se sustenta en los diferentes ambientes en los que habitaban los hombres y mujeres de la prehistoria, con diferentes recursos adaptados a su vez a las distintas estaciones del año. No obstante, hay una serie de alimentos que definen la paleodieta y serían: frutos secos, frutas, semillas, vegetales, tubérculos, carne, órganos, tuétano, pescado, marisco, miel, insectos y otros recursos. En concreto, el consumo de pescados y mariscos, fuente de omega 3 es fundamental, según los científicos para el crecimiento y desarrollo del cerebro.

Guillermo Zorrilla recordó el consumo de carne putrefacta, porque ofrece algunos de los beneficios de la comida cocinada, pero con un menor esfuerzo, ya que la putrefacción ablanda la carne y rompe las fibras. "Lo que hicimos durante millones de años fue maximizar nuestra tasa de retorno. Es decir, que invertimos mucho esfuerzo en buscar más alimentos en menos tiempo ", añadió al respecto.

La mayor revolución tecnológica del pasado fue el dominio del fuego porque cocinar los alimentos permitió que fueran más fáciles de digerir al tiempo que disminuyeron ciertos patógenos, favoreciendo que buena parte de la energía se pudiera invertir en el sistema inmunológico.

Hace unos 10.000 años, en el inicio del Neolítico, comienza la selección de granos y semillas para plantar y obtener mayor abundancia de recursos con las cosechas. Este salto evolutivo en la manera de suministrar recursos alimenticios al grupo. El sedentarismo amplió los recursos a los animales, que se domesticaron.

El ponente indicó que el cuerpo del homo sapiens se preparó para sobrevivir, adaptarse y tener éxito evolutivo en los últimos millones de años, hoy en día nos está perjudicando. "Nuestra fisiología evolucionó para ahorrar mucha energía y hoy en día el gasto energético no es proporcional a la alimentación ingerida, debido al modelo de vida sedentario", matizó el profesor.

Guillermo Zorrilla ofreció una serie de consejos para seguir una dieta sana. Enfermedades como la obesidad o la diabetes se asocian más con tipos de alimentación actuales, al consumir alimentos nuevos que se digieren muy fácil y de los que se aprovecha todo; y al no tener una actividad física exigente, lo que lleva a acumular los excedentes en el cuerpo.

Sigue el webinar completo.