Juncal Gonzalo Herrero Innovación Educativa
Vie, 12/03/2021 - 08:40

Joven estudiante ante un ordenador y una chica al fondo

La educación e-learning ha sido fundamental en este año de pandemia.

No es habitual que tengamos la sensación de que cada instante de nuestra existencia sea un momento histórico, a pesar de que así es por insignificante que nos parezca el transcurso de nuestros días. Puede que se deba al hecho de que lo que nos ocurre cada día no trascienda de manera que nuestras acciones queden reflejadas para la posteridad en los libros de texto. No nos consideramos personajes históricos; sin embargo, nuestras vidas forman parte del engranaje de la sociedad y de la cultura en las que vivimos, y eso sí que aporta su granito de arena a la historia de la humanidad.

Sin la intención de extraer conclusiones todavía prematuras sobre las consecuencias de los vertiginosos cambios estructurales que la pandemia está desencadenando, me aventuro a decir que de la noche a la mañana —todos recordamos con claridad el día y la hora en que nos percatamos de lo insólitas que eran todas aquellas circunstancias que de repente se derrumbaban sobre nuestras cabezas— fuimos conscientes de que lo que estamos viviendo va a quedar grabado en la historia como un punto de inflexión, un revulsivo de las estructuras humanas, tecnológicas, económicas, sociales y políticas, como así ocurrió con otras epidemias.

Ciertamente se ha generalizado esa sensación de que lo extraordinario se está haciendo parte de nuestras rutinas. Y no se trata de que únicamente nos sintamos víctimas de una situación que se nos escapa, en muchas ocasiones, del entendimiento. La complejidad con la que un virus es capaz de transformar los modos de vida de una sociedad provoca que, además, tengamos que asumir un rol de actores en los acontecimientos que estamos viviendo. Debemos responsabilizarnos no solo de nuestra salud y la de los nuestros, sino también de la del otro, ese otro que no conocemos, pero cuyo bienestar se ha evidenciado como parte importante del nuestro.

La esencia del ser humano busca evolucionar constantemente, en primer lugar, para adaptarse al medio y para, evidentemente, mejorar su bienestar. No obstante, es en los momentos de dificultad cuando, ante la necesidad de encontrar una solución urgente, o infinitas, para una situación dramática para el conjunto de una sociedad, nuestra creatividad despierta como un mecanismo de supervivencia grabado en el ADN de la especie. Los grandes avances tecnológicos y los cambios transformadores de las estructuras de la sociedad muy frecuentemente han sido la consecuencia de las acciones destinadas a dar respuesta a crisis globalizadas, como guerras, catástrofes o epidemias.

 Nuestra vida cambió en marzo de 2020

Todos de acuerdo, ¿no? Experimentamos lo que nunca habíamos podido imaginar antes. Si la ficción había jugado con futuribles apocalípticos en los que la humanidad se encontraba al borde del precipicio de un colapso global, la realidad nos puso en nuestro sitio, acercando ese abismo a nosotros, que vivíamos despreocupados creyendo que nada malo podría acontecer. Habíamos vivido ciegos a las señales, y de improviso a partir de la primavera pasada tuvimos que entender que seguimos siendo una especie que lucha dramáticamente por sobrevivir, algo que parecía que se nos había olvidado. Tiene que ocurrir un fallo en el sistema para que recordemos que seguimos siendo frágiles.

Pues bien, el inicio de la pandemia generó miles, ¿por qué no millones?, de fallos de sistema provenientes de una emergencia sanitaria sin precedentes, y traducidos tanto en demoledores trances personales y familiares como en crisis de carácter micro y macrosocial. En los primeros instantes, había que parchear, solucionar lo más inmediato… Progresivamente, la creatividad, ya con una cierta calma, se alzó como el recurso necesario para buscar nuevos caminos y soluciones con los que afrontar a medio y largo plazo las consecuencias de los fallos del sistema acontecidos, y anticipar otros efectos y problemas imprevistos que pudieran ocurrir. Todavía no hemos ganado la batalla. Seguimos luchando. Creatividad, esfuerzo, solidaridad y profesionalidad para reparar y mejorar las estructuras dañadas de la sociedad. Este es el Homo sapiens trabajando a pleno rendimiento. La creatividad, tan humana que nos ha servido para evolucionar como especie, nos acompaña desde el principio de los tiempos como una herramienta clave en la búsqueda del bienestar, en la mejora de la calidad de vida y, por supuesto, para superar las circunstancias adversas.

Este es el caldo de cultivo en el que bullen las nuevas formas de conceptualizar el mundo que conocíamos para transformarlo, adaptarnos a un nuevo contexto y prepararnos para el futuro.

Por supuesto, la educación es uno de los ámbitos que más ha sufrido el impacto. Si la ubicuidad y el binomio comunicación síncrona-asíncrona ya suponían una gran ventaja comparativa respecto a la presencialidad tradicional en la enseñanza para hacer llegar los objetos de aprendizaje a los educandos y adecuarse a sus necesidades individuales en las modalidades de enseñanza basadas en e-learning, fue la irrupción de una medida que jamás hubiéramos imaginado antes, el confinamiento, así como la puesta en marcha de las restricciones a la movilidad y las directrices de distanciamiento social, las que propiciaron que el e-learning se erigiera como la única vía posible para la formación en todos los niveles educativos, de igual manera que la tecnología se convirtió en el único canal de interacción social.

La educación presencial se vio desbordada. No se había visto en otra, como se suele decir coloquialmente. En todos los niveles educativos se intentaba trasladar el modelo presencial a una realidad inimaginable hasta la fecha. Esto colocó a la enseñanza obligatoria en una posición desesperada. Los docentes no sabían cómo trasladar el currículo elaborado para desarrollarse en los centros a los hogares de sus alumnos, pero no solo se trataba de una cuestión de manejo de las TIC, había más factores en juego, como, por ejemplo, el estrés generalizado de la población o la dificultad para establecer una reciprocidad en la comunicación. Parece que este escenario crítico ha hecho tanta mella en el sistema educativo que incluso desde el ámbito legislativo se intenta ofrecer una respuesta de carácter anticipatorio para futuras situaciones de semejante índole; así, la Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación prevé que se defina un plan de contingencia para garantizar el derecho a la educación en cualquier circunstancia. ¿Será esto suficiente para salir al paso de los futuros acontecimientos imprevisibles que nos depara el mundo que se nos viene? ¿No sería un buen momento para replantear los paradigmas educativos y reformular antiguos planteamientos?

E-learning, nuevos retos y paradigmas educativos

Si la educación obligatoria estaba integrando las TIC en las aulas, en los niveles posobligatorios ya venían siendo implantados otros modelos pedagógicos, basados en el conectivismo y el constructivismo, que hacían uso de la tecnología como estructura educativa. Así es como la educación en las modalidades de e-learning, b-learning, m-learning y u-learning había alcanzado un punto álgido de desarrollo. Muchas universidades y centros de formación llevan ya años ofreciendo enseñanzas en las que el aprendizaje en red, por ejemplo, es una realidad. Y, a pesar de ello, también tuvieron que afrontar retos como la gestión de los exámenes sin presencialidad. Otras universidades tuvieron que integrar el aprendizaje en línea forzadamente, lo cual tuvo gran repercusión entre todos los miembros de la comunidad educativa; según Gil Villa et al. (2020), en un estudio realizado para analizar las perspectivas y expectativas del alumnado universitario durante los meses de confinamiento, una amplia mayoría de los estudiantes cree que su rendimiento fue peor y que su formación se ha visto afectada por la impartición de clases online. A todo esto, ¿podríamos considerar e-learning las lecciones magistrales en línea?

La evolución del e-learning, desde el origen de la educación a distancia, está intrínsecamente ligada al desarrollo tecnológico en materia de comunicación. En la actualidad, nuestros modos de vida se desarrollan en mundo tecnológico en el que nuestras interacciones se basan en la comunicación a través de la tecnología. Y, sin embargo, durante el confinamiento los estudiantes, los docentes y las instituciones de enseñanza se sintieron solos y desbordados. ¿No habrá que ir más allá de la mera formación en TIC?

¿Nos encontramos viviendo un momento histórico en la evolución del e-learning? No cabe ninguna duda de que la pandemia va a implicar que los modelos formativos basados en e-learning o b-learning se reinventen para contemplar las nuevas necesidades que se han planteado en el último año. ¿Podría implicar que tanto en los niveles obligatorios de enseñanza como en los que no lo son se fueran implantando estrategias educativas basadas en e-learning? ¿Cuáles son los retos?: ¿las nuevas brechas digitales?, ¿una verdadera formación tecnológica docente?, ¿cambios estructurales en la conceptualización de la educación reglada y de la no reglada?, ¿será necesario un acompañamiento emocional en los procesos?

Estas cuestiones podrían escribir solo el punto de partida de la odisea que actualmente protagonizamos. Ciertamente, la creatividad y el esfuerzo humanos tienen nuevos desafíos por delante.

 

Recursos bibliográficos

Gil Villa, F., Urchaga, J. D. y Sánchez Fernández, A. (2020). Proceso de digitalización y adaptación a la enseñanza no presencial motivada por la pandemia de COVID-19: análisis de la percepción y repercusiones en la comunidad universitaria. Revista Latina de Comunicación Social, 2020(78), 99-119. https://www.doi.org/10.4185/RLCS-2020-1470

Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación. Boletín Oficial del Estado, 30 de diciembre de 2020, núm. 340.

Ramos, D. (22 de mayo de 2020). A fondo: Radiografía de la formación y educación online (I). Silicon. https://www.silicon.es/a-fondo-radiografia-formacion-educacion-online-i-2415382

 

                                                                

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