Del dicho al hecho histórico: ¿de dónde viene la expresión «a la vejez, viruelas»?
Ilustración: Fernando Serra

Son muchos los que creen que este dicho tan utilizado todavía hoy en día, nació a partir de una obra de teatro titulada precisamente así, A la vejez, viruelas, escrita por el célebre autor riojano Manuel Bretón de los Herreros en el año 1817. Sin embargo, hay referencias algo anteriores. La más antigua probablemente sea la que encontramos en el Vocabulario de refranes, de Gonzalo Correas, publicado a comienzos del siglo XVII.

Pero es José María Sbarbi en su Refranero general español, parte recopilado, y parte compuesto (1875), el que aporta algo de contexto a este dicho, tan recurrente cuando queremos referirnos, tal vez con ironía, a alguien que ya con una cierta edad pretende hacer algo más propio de la juventud. Explica Sbarbi en ese tratado que el que «los viejos» sean alegres y enamorados es algo «impropio», atípico o poco frecuente, de las personas entradas en años, al igual que lo es el que contraigan la enfermedad de la viruela, que solía diagnosticarse a edades más tempranas. De ahí la razón de ser de este dicho, «a la vejez, viruelas», que aún hoy tanto se emplea y que, curiosamente, se ha conservado llegando así de joven hasta nuestros días.

Fuentes de consulta:

  • Pascual, G. S. (1999). Abecedario de dichos y frases hechas (Vol. 19). Edaf.
  • Sbarbi, J. M. (Ed.). (1875). El refranero general español: parte recopilado, y parte compuesto (Vol. 3). Imprenta de A. Gomez Fuentenebro.

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