El estudio de caso nos resulta familiar dentro de la dinámica formativa que como universidad desarrollamos, ya que asegura la transferencia e inferencia de la información que procesamos a lo largo de las unidades didácticas. Sin embargo, esta técnica tiene un asidero teórico que la sustenta, es decir, existe todo un corpus ideológico que acompaña esta práctica y, por lo tanto, es relevante su reconocimiento, en especial al momento de entender y concebir hacia dónde queremos perfilar nuestra investigación.

     Cuando hablamos de investigación, no nos limitamos a grandes estudios llenos de complejidad; nos referimos también a aquel momento en que el docente tiene enfrente de sí mismo un aspecto que debe atender y, por lo tanto, despliega una serie de acciones cuyo fin consiste en comprender un fenómeno o en hallar la mejor manera para tal vez mejorar una situación o problemática determinada. Aquí, sin lugar a dudas,  el docente está investigando.

     Ahora bien, todo conocimiento tiene como punto de partida el momento en que surge una pregunta que genera inquietud, y por consiguiente, es el detonante para indagar y descubrir. En este sentido, la interrogante y su definición se convierten en una oportunidad privilegiada para iniciar una experiencia investigativa que no solo arroje resultados, sino que, además, produzca un compendio teórico que apoye el contexto y exponga los principios epistémicos y ontológicos que forman parte de la médula de lo que se investiga. De acuerdo con Yacuzzi, E. (2005):

Las preguntas «¿cómo?» y «¿por qué?» son más explicativas y llevan fácilmente al estudio de casos, la historia y los experimentos, porque tratan con cadenas operativas que se desenvuelven en el tiempo, más que con frecuencias. Los casos y la historia también permiten tratar con el rastreo de procesos. (p. 6)

     La interrogante sugiere la adopción de una perspectiva investigadora que considere múltiples aspectos, de tal manera que el balance final sea producto de la revisión y análisis multifactorial del fenómeno en cuestión, ya que, según Martínez Carrazo (2006):

Los análisis de caso en profundidad, en tanto que es un enfoque más bien cualitativo, tratan de comprender el proceso por el cual tienen lugar ciertos fenómenos. Además de permitir captar adecuadamente la heterogeneidad y el rango de variación existente en una población determinada, la selección teórica o hecha a propósito de la investigación cualitativa (frente al muestreo probabilístico o aleatorio) facilita la selección deliberada de aquellos casos que se revelan críticos para valorar una(s) teoría(s) ya existente(s) o en desarrollo. (p. 172)

     Estas consideraciones hacen dirigir nuestra atención al método de estudio de casos como estrategia estudio en grupometodológica. Esta metodología alberga, dentro de sí, una serie de características que la convierten en una de las herramientas propias de lo que se conoce como metodología cualitativa. Desde luego, el término «caso» nos sugiere una unidad particular objeto de estudio y análisis. En este sentido, «entendemos el término caso en un sentido amplio de lo que es objeto de estudio. Un caso puede ser una persona, un grupo de personas, una organización, procesos o sistemas de información» (Cepeda, 2006, p. 60). Ahora bien, ¿qué se entiende por estudio de caso? Una primera aproximación la ofrece Martínez Carrazo (2006), quien asegura que:

El método de estudio de caso es una estrategia metodológica de investigación científica, útil en la generación de resultados que posibilitan el fortalecimiento, crecimiento y desarrollo de las teorías existentes o el surgimiento de nuevos paradigmas científicos; por lo tanto, contribuye al desarrollo de un campo científico determinado. (p. 189)

     En este orden de ideas, el proceso crítico-reflexivo imperante en toda investigación se hace presente con especial énfasis en la investigación cualitativa, y más aún en el denominado estudio de casos. El proceso antes señalado está acompañado entonces por la acción de retomar y evocar permanentemente a la teoría o las teorías que acompañan y sustentan el objeto de estudio. De tal manera, lejos está una visión estática de este ejercicio investigativo; más bien impone una postura dinámica durante todo el desarrollo de la investigación. Así, y a juicio de Cepeda (2006):

En los estudios de casos, la teoría se origina mediante un proceso consciente de reflexión, el cual se centra en aspectos tales como «¿qué implicación tienen estos resultados?», «¿cuáles son las explicaciones alternativas a tales resultados?», «¿qué contradicciones hay en estos resultados?» y «¿cómo se pueden relacionar estos resultados con los obtenidos en fases previas de la investigación?». El investigador reanaliza los datos obtenidos, la literatura y las observaciones de expertos externos una vez y otra vez para ampliar sus reflexiones. Los casos generan teoría a partir de múltiples casos que se utilizan para secuencialmente enriquecer y redefinir el marco conceptual. (p. 70)

     Otra concepción de la investigación cualitativa desde el estudio de caso ofrece un abordaje compatible con la formalidad y los aspectos que la constituyen. En este sentido, y según Yacuzzi (2005):

Una investigación de estudio de caso trata exitosamente con una situación técnicamente distintiva en la cual hay muchas más variables de interés que datos observacionales; y, como resultado, se basa en múltiples fuentes de evidencia, con datos que deben converger en un estilo de triangulación; y, también como resultado, se beneficia del desarrollo previo de proposiciones teóricas que guían la recolección y el análisis de datos. (p. 3)

     Por su parte, Martínez Carrazo (2006) apunta hacia una concepción del estudio de caso desde una perspectiva que conjuga la postura del investigador con la naturaleza propia de este tipo de investigación:

En el estudio de casos no se selecciona una muestra representativa de una población sino una muestra teórica (…) De acuerdo con lo anterior, Perry (1998) indica que no hay una guía precisa acerca del número de casos que deben ser incluidos, por lo que «esta decisión se deja al investigador...» (…) Sin embargo, algunos autores, teniendo en cuenta que es necesario suministrar una guía a los investigadores interesados en este tipo de metodología, recomiendan un rango dentro del cual el número de casos de cualquier investigación podría caer. Por ejemplo, Eisenhardt (1989:545) sugiere entre cuatro y diez casos. (p. 183)

     El estudio de caso se constituye entonces a partir de una serie de características que, a modo definitorio, perfilan su naturaleza. En este orden, se presenta a continuación un cuadro comparativo de tales características a partir de la perspectiva de dos investigadores, quienes abordan este tema:

     El estudio de caso se puede aplicar en investigaciones que traten sobre políticas públicas educativas, estudio onlinesistemas educativos, aplicaciones de innovación didáctica, estudios sobre el currículum, reformas educativas y observación directa en el aula, entre otros. Es de resaltar que la investigación cualitativa cuenta además con la consideración y tratamiento de datos, cifras y proporciones porcentuales y estadísticas que vienen a formar parte del conjunto de aspectos que tomar en cuenta por parte del investigador, quien lejos de adoptar una postura pasiva, actúa de forma dinámica cuando asume su rol ante la comunidad académica internacional. Es así como se construye el conocimiento con la mira puesta en su difusión y transmisión para que lo que se descubre pueda ser empleado en otros espacios formativos y así, el saber continúe en su proceso de crecimiento y evolución.

     El tema de la adopción de la metodología cualitativa dentro de la investigación ya debe superar la discusión entre lo cualitativo y lo cuantitativo. Se trata entonces de la adopción de una línea investigativa que garantice tanto la validez como el rigor con que se desarrolla la misma. Dentro de la educación, el estudio de casos, por ejemplo, constituye una buena oportunidad para mostrar el resultado o el avance de la investigación en un tema determinado y, además, es un momento privilegiado para la observación y análisis en profundidad de un aspecto en particular.  

Referencias bibliográficas:

Cepeda, G. (2006). La calidad en los métodos de investigación cualitativa: principios de aplicación práctica para estudios de casos. Cuadernos de Economía y Dirección de la Empresa (29), 57-82.

Martínez Carrazo, P. (2006). El método de estudio de caso: estrategia metodológica de la investigación científica. Pensamiento & gestión (20), 165-193.

Yacuzzi, E. (2005). El estudio de caso como metodología de investigación: teoría, mecanismos causales, validación (No. 296). Serie Documentos de Trabajo. Buenos Aires: Universidad del CEMA.

 

 

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