Enrique Pérez Porres Profesor del Máster en Formación del Profesorado
Lun, 26/01/2026 - 11:59

La inclusión de la IA en la Educación UniversitariaLa inclusión de la IA en la Educación Universitaria.

Serie: 'El reto del Profesor en Formación' (XCIII)

El título de este artículo pretende abrir el debate entre quienes defienden el uso de la inteligencia artificial (IA) en la generación de contenidos académicos y quienes, por el contrario, la cuestionan por su posible falta de originalidad o su proximidad al plagio.

Cuando solicitamos a un estudiante, ya sea universitario o de secundaria, la elaboración de un trabajo, un proyecto o un estudio, no solo evaluamos el resultado final. También pretendemos valorar competencias como la capacidad de relacionar ideas, argumentar con coherencia, defender conclusiones mediante un uso adecuado del lenguaje o demostrar la correcta asimilación de determinados contenidos. Si una tarea no exige este tipo de destrezas, resulta evidente que, en la actualidad, podría ser realizada íntegramente por una herramienta de IA, del mismo modo que, hace años, podía haberse plagiado directamente de páginas web o, en épocas anteriores, copiado de los volúmenes de las ya casi desaparecidas enciclopedias impresas.

Encicopedia impresa. Fuente: la razón.

Enciclopedia impresa. Fuente: La Razón.

Con la aparición de los ordenadores y la progresiva reducción de la dependencia de la información impresa, la forma de acceder al conocimiento y gestionarlo ha cambiado de manera sustancial. A lo largo de los últimos cincuenta años, y centrándonos en el ámbito de la información digital, la relación entre las personas y las máquinas ha evolucionado de forma radical. Quienes tenemos cierta edad recordamos con nostalgia los primeros ordenadores personales, que carecían de disco duro y apenas disponían de 64 kilobytes de memoria, complementados con cintas externas. Estos dispositivos, hoy obsoletos, despertaron la vocación de muchos informáticos sénior actuales.

Ordenador Amnstrad cpc 464

Ordenador Amnstrad. Fuente: Wikipedia.org

Posteriormente surgieron equipos con software y almacenamiento interno, lo que permitió guardar, editar y compartir documentos. Con la llegada de Internet, el acceso a la información se volvió global: descargar, intercambiar o copiar contenidos de cualquier parte del mundo pasó a formar parte de la vida cotidiana. Todo ello se apoyaba, y se apoya, en enormes servidores y bases de datos que almacenan y organizan la información.

La aparición de la IA

La aparición de la inteligencia artificial supone un nuevo hito en esta evolución. Ya no solo accedemos a información existente de forma ordenada, sino que podemos generar nuevos contenidos basados en el conocimiento acumulado en la red. Además, la IA permite crear no solo documentos escritos, sino también contenidos audiovisuales que hasta hace poco requerían una elaboración manual. En muchos casos, resulta incluso difícil distinguir entre lo creado por una persona y lo generado por una máquina.

Bien aplicada, la inteligencia artificial es una herramienta de enorme utilidad. Permite, por ejemplo, acceder al manual de un electrodoméstico descatalogado, recibir instrucciones paso a paso para repararlo o generar líneas de código en lenguajes de programación como Python. Sus posibilidades son prácticamente ilimitadas.

Resulta evidente, por tanto, que la IA optimiza el trabajo y ahorra esfuerzo en múltiples ámbitos. Si nos centramos en su uso en el contexto educativo, podemos afirmar que emplear inteligencia artificial equivale a aprovechar una vasta base de conocimiento humano. Renunciar a ella supondría desaprovechar avances tecnológicos ya consolidados. Los estudiantes universitarios, al elaborar un trabajo fin de máster, no parten de cero: se apoyan en investigaciones y estudios previos que citan y referencian. En este sentido, la IA puede ayudar a organizar, sintetizar y gestionar de forma eficiente la enorme cantidad de información disponible en Internet.

Un ejemplo claro se encuentra en el ámbito de la medicina. Los profesionales sanitarios diagnostican enfermedades comparando síntomas observados en distintos pacientes. La inteligencia artificial, al analizar grandes bases de datos de casos clínicos, puede facilitar esta labor sugiriendo posibles diagnósticos con rapidez y precisión.

Dicotomía en el uso de la IA

No debemos confundir, por tanto, el uso legítimo y formativo de la inteligencia artificial con un uso fraudulento orientado al plagio. Este último no es un fenómeno nuevo: durante años se han copiado fragmentos de distintos autores o se han descargado trabajos completos de la red. En la actualidad existen herramientas capaces de detectar tanto el plagio como la generación automática de contenidos. Sin embargo, lo verdaderamente deseable es que el alumnado demuestre la autoría y la comprensión del trabajo presentado, incluso cuando haya utilizado herramientas de IA en su elaboración.

Un uso maduro de la inteligencia artificial, orientado a obtener información, organizarla, comprenderla y modelar conceptos, resulta claramente positivo.

Por el contrario, utilizar la IA únicamente para generar contenidos sin una verdadera asimilación del tema ni desarrollo de competencias es una práctica negativa, inservible para el alumno y carente de ética académica.

Dalle-2024.

Ejemplo de infografía de la IA. Fuente: Kreativapublicidad.com

En consecuencia, cada vez más estudiantes recurren a estos recursos para redactar ensayos, proyectos, planes didácticos o generar ideas de investigación. En el contexto del Máster en Formación del Profesorado, donde la reflexión crítica y el diseño de propuestas pedagógicas originales son fundamentales, la irrupción de la inteligencia artificial plantea tanto oportunidades educativas como riesgos académicos que merecen un análisis profundo.

Opiniones sobre el uso de la IA

Aunque el profesorado puede mostrar opiniones muy diversas sobre el uso de la inteligencia artificial en trabajos universitarios, es posible establecer de manera objetiva una serie de ventajas e inconvenientes.

Puntos a favor del uso de la IA en la generación de contenido

  • Acceso optimizado a la información: la IA facilita la búsqueda y el acceso a grandes volúmenes de información, así como a referencias bibliográficas de forma más eficiente.
  • Apoyo a la productividad académica: permite ahorrar tiempo en tareas mecánicas como la estructuración de textos, la corrección gramatical o la elaboración de resúmenes, favoreciendo la reflexión y la profundización conceptual.
  • Facilitador del aprendizaje autónomo: la generación de ejemplos, explicaciones alternativas o propuestas didácticas enriquece el proceso de aprendizaje.
  • Accesibilidad e inclusión: puede apoyar a estudiantes con dificultades de redacción, barreras lingüísticas o necesidades educativas específicas.
  • Impulso a la innovación pedagógica: fomenta la experimentación en el diseño de recursos educativos, alineándose con la formación de un profesorado preparado para un aula tecnológica y cambiante.

Puntos en contra del uso de la IA en la generación de contenido

  • Riesgo de dependencia y pérdida de autonomía: un uso excesivo puede derivar en aprendizajes superficiales y en la delegación del pensamiento crítico en la máquina.
  • Problemas de originalidad y ética académica: la autoría se ve comprometida cuando el contenido no es fruto del esfuerzo personal.
  • Limitaciones en la fiabilidad: la IA puede generar errores factuales, interpretaciones sesgadas o referencias incorrectas.
  • Desigualdad en el acceso y uso: no todos los estudiantes disponen del mismo nivel de competencia digital ni de los mismos recursos.

Como conclusión, la generación de contenidos mediante inteligencia artificial constituye un fenómeno inevitable en la educación superior y, especialmente, en el Máster de Formación del Profesorado, donde se requieren competencias digitales avanzadas. El reto consiste en equilibrar sus ventajas pedagógicas con la preservación de la autoría, el pensamiento crítico y la ética académica. La clave estará en integrar la IA como una herramienta complementaria, nunca sustitutiva, estableciendo criterios claros de uso y sistemas de evaluación que valoren la reflexión personal.

En definitiva, si este artículo ha contribuido a reflexionar sobre el uso de la inteligencia artificial en la elaboración de trabajos universitarios, habrá cumplido su objetivo, independientemente de si ha sido redactado, o no, con la ayuda de la propia inteligencia artificial.

Editor: Universidad Isabel I

ISSN 2792-1859

Burgos, España