Sandra Lado Departamento de Comunicación. Universidad Isabel I
Lun, 08/02/2021 - 09:20

Ilustración de una periodista escribiendo en un escritorio y en medio una tablet a la que van llegando varios protagonistas de la noticia

 
Las redes sociales son un canal más para difundir los contenidos de los medios de comunicación en un entorno 2.0 en el que comparten el protagonismo con los usuarios de esas redes y la información fluye en ambos sentidos. Las redes sociales en el periodismo se han popularizado de tal manera que llevan a los medios de comunicación tradicionales a reinventarse e incluir un departamento digital en sus redacciones, para no perder la audiencia nativa digital. La formación universitaria se ha adaptado al nuevo paradigma digital e incluye este tipo de competencias en el Grado en Periodismo.

La explosión de Facebook y Twitter como redes de comunicación se produce a partir de 2009 y desde entonces, ambas plataformas no han parado de crecer, por lo que periodismo y redes están muy relacionados. Mientras en Twitter el periodista es un referente y prescriptor, interviniendo también en las conversaciones con sus lectores, Facebook se utiliza para publicar la información más susceptible de ser compartida por los usuarios.

El impacto de las redes sociales en el Periodismo se descubre en la  mayoría de las redacciones de los medios de comunicación. Han comenzado a buscar nuevas estrategias para implementar su presencia en los medios digitales, tanto desde la vertiente comunicativa, con la difusión de contenidos, como en la publicitaria, fundamental para la vertiente comercial del medio, en busca de la preciada audiencia. El trabajo del periodista se ha transformado con las nuevas tecnologías. La influencia de las redes sociales en el periodismo se plasma en el acceso a la información, las fuentes o los sistemas de verificación, que han transformado el uso de las redes sociales como herramienta del trabajo diario de las redacciones.

Las redes sociales, fuentes de información

El periodismo en el siglo de las redes sociales ha conseguido que la manera de trabajar del redactor sea diferente. Un usuario cualquiera puede convertirse en creador, consumidor y distribuidor de contenidos si tiene un teléfono móvil a mano. La información ya no es propiedad únicamente del periodista que trabaja en un medio, lo que obliga a los profesionales de la información a estar al día de los cambios que se producen en el entorno digital. El periodista rastrea cuál es la última hora en determinados temas o analiza qué temas interesan o no a los usuarios y, a partir de ahí, desarrolla su trabajo.

La multiplicidad de fuentes y la superabundancia de información inundan las redacciones periodísticas, por lo que es clave en el trabajo periodístico el buen uso de las nuevas herramientas 2.0 para descubrir las claves para que los profesionales de la información obtengan un resultado óptimo. El periodista debe ser capaz de filtrar, comprobar y acreditar esos nuevos contenidos que se generan en las redes sociales y llevar a cabo un trabajo informativo completo y eficaz, con la veracidad y rigor que requiere cualquier noticia, contrastando la información antes de publicar.

El periodista acude a las plataformas digitales para buscar información, testimonios o datos en tiempo récord para construir sus noticias, pero también usan las redes sociales para publicar y distribuir información.  Una característica de las redes sociales es el ruido informativo, con gran cantidad de mensajes sectarios, partidistas, viciados… que debe saber identificar y poner en cuarentena el periodista. Ese ruido menoscaba la credibilidad de los profesionales de la comunicación, porque no olvidemos que las redes sociales son el terreno en el que se propagan las fake news.

Rapidez e inmediatez

Por otra parte, las redes sociales aportan al periodismo rapidez e inmediatez. Blogueros y twitteros inundan las redes sociales de opiniones, pero no siempre aportan informaciones que puedan interesar realmente al público, esa es la labor del periodista.

Los libros de estilo ayudan a los periodistas a sentar las bases de su trabajo a la hora de buscar información. No todos los medios de comunicación ofrecen estas facilidades y así, por ejemplo, la agencia France Press prohíbe a sus periodistas utilizar Facebook como fuente de información exclusiva, sin contrastar con otras, tras la publicación de unas fotografías falsas de Benazir Bhutto (Primera Ministra de Pakistán). Mientras, The Washington Post elaboró una guía para que los periodistas aprendan a usar las redes sociales en el periodismo como una fuente valiosa de recopilación y difusión de noticias.

En este sentido, es evidente señalar que el periodista no puede vivir al margen de la nueva realidad que le brindan las redes sociales, sin olvidar la importancia de contrastar y comprobar las fuentes de información. Aunque los primeros periódicos online comenzaron siendo un volcado del contenido tradicional, hoy en día, la presencia de los medios de comunicación en las redes sociales ha adquirido un lenguaje propio y ha evolucionado para crear una comunidad de participación ciudadana acompañado por una serie de estrategias de fidelización de las audiencias. Es decir, que el periodismo en las redes sociales está basado en la transmediación, ya que la forma de contar historias es transversal, desde diferentes plataformas y adaptada al lenguaje del formato, de manera que cada soporte aporta información diferencial que no se puede contar en los demás formatos. Así, el periodismo no deja de ser una forma de contar historias. El periodismo transmedia se basa en contarlas de manera objetiva, con piezas narrativas que cuentan hechos, que no son ficticios, pero adaptados a cada una de las redes sociales, que cada una, en su particularidad, tiene una manera diferente de contar la información.

 

 

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