Hoy en día nuestra sociedad se enfrenta al reto humanizador integrando valores y competencias técnicas, pero la auténtica humanización es la buena educación.

La clave está en una simple cuestión: «¿Qué es educar?». Quizá no sea necesario proporcionar una definición, bastaría solamente con un sinónimo.

Educar es humanizar 

En plena era tecnológica y en tiempos de cambios como los que vivimos actualmente, no nos detenemos a pensar en esta cuestión porque quizá nos parece demasiado trivial. Sin embargo, nos sirve para cualquier ámbito: en la escuela, tanto para la etapa de Infantil o Primaria como la de Secundaria, incluso para la propia etapa familiar que estemos viviendo, bien como hijos, bien como padres. 

En todas las profesiones, con el paso de los años se van perdiendo los valores que inicialmente motivaron esa vocación: la ilusión, la fortaleza, la vitalidad, el entusiasmo, la esperanza, la creatividad, etc. Nuestra victoria en cualquier etapa y desde cualquier ámbito de la vida, la vacuna contra el llamado «síndrome burnout», se encuentra en afrontar las situaciones con ilusión, vivir con verdadera pasión, implicación y dedicación nuestras tareas del día a día.

Nunca se termina de enseñar porque siempre se puede mejorar algo. Cada día es una nueva oportunidad para aprender y mejorar. A lo largo de nuestra vida como educadores, ya sea como docentes o como padres, todos deberíamos tener voluntad de enseñar y aprender. En definitiva, tener voluntad cada día de ser más humanos.

El 30 de enero se celebra el Día Escolar de la Paz y la No Violencia. Una fecha muy significativa que deberíamos aprovechar para transmitir nuestra paz a los más queridos y también a los que no consideramos tan cercanos.

La educación engrandece el potencial de inteligencia, sensibilidad, solidaridad y ternura, pilares de la humanidad.

¡Activemos la tarea humanizadora!

Comentarios

Añadir nuevo comentario