Escuchando la información deportiva del telediario de TVE del pasado sábado 16 de abril, la frase de un aficionado vallisoletano de rugby me hizo recordar lo que el economista americano Walter Neale (1964) describió como la «paradoja Louis-Schmeling» –en referencia a los boxeadores Joe Louis y Max Schmeling, que protagonizaron en los años 30 uno de los duelos deportivos más apasionantes de la historia–; una paradoja que explicaba el fragrante incumplimiento de la ley económica que se produce en el deporte.

La frase en cuestión: «Yo creo que el Quesos no podría subsistir sin el Salvador, ni el Salvador sin el Quesos», la pueden escuchar en el minuto 47:10 del telediario de TVE, cuyo enlace encontrarán aquí.

El contexto de la misma se sitúa en un hito para el rugby español, que consiguió reunir a 26.500 espectadores en el Estadio José Zorrilla de Valladolid para ver la final de la Copa de SM El Rey 2016, con presencia del propio Monarca Felipe VI, y de numerosas autoridades políticas de Castilla y León y del resto de España.

Los dos contendientes: VRAC Quesos Entrepinares, conocido como «el Quesos», y el Silverstorm El Salvador, conocido como «el Chami», pertenecen a la misma ciudad, Valladolid, que desde hace décadas, y muy especialmente en los últimos años, viene viviendo una pasión por el rugby que se respira en las calles, en los colegios, en los bares y en la propia prensa de la ciudad. Leer las páginas deportivas de El Norte de Castilla te permitirá descubrir que hay más espacio dedicado al rugby que al propio fútbol. Las escuelas de los dos equipos cuentan con un total de 1000 niños y jóvenes, que se forman en uno de los deportes que garantiza una formación más integral y equilibrada. El rugby es epítome de deportividad y de entrega, valores que por desgracia no siempre se consiguen en otros deportes, tanto a nivel escolar como a nivel profesional. Por poner un ejemplo de lo que significa el rugby, el pasado sábado era realmente emocionante el silencio sepulcral que decenas de miles de personas eran capaces de guardar cuando un jugador lanzaba a palos: respeto en estado puro.

Rottenberg (1956) fue el primer autor en afirmar que a mayor igualdad en una liga, más interesante sería para los aficionados. Neale (1964), al que nos referíamos más arriba, planteó, a través de la famosa paradoja Louis-Schmeling, la necesidad que tiene la competición deportiva de que existan contendientes de un mismo nivel que aseguren el interés del público. Ésta y otras características de la economía del deporte han sido explicadas por el profesor Plácido Rodríguez (2012) en un artículo publicado en la revista de Estudios de Economía aplicada.

Joe Louis y Max Schmeling protagonizaron los grandes duelos boxísticos de los años 30

Louis y Schmeling protagonizaron un duelo boxístico legendario (http://onlinestorybank.com/)

Neale planteó que el mercado deportivo es excepcional en el sentido de que ninguna empresa podría funcionar de manera monopolística o excluyendo totalmente a sus competidores del mercado. Louis necesitaba a Schmeling tanto como Schmeling necesitaba a Louis para que ambas «entidades deportivas» tuviesen posibilidad de desarrollar su actividad. Louis y Schmeling necesitaban el uno del otro para que las bolsas de sus combates fuesen fastuosas[1]. Por eso, Neale consideró el sector económico del deporte como un sector peculiar que incumple una de las reglas fundamentales del análisis económico: ninguna entidad deportiva podrá cumplir sus objetivos de crecimiento y expansión sin la participación de otra que compita con ella con una cierta igualdad de condiciones. La exclusión o el crecimiento en búsqueda del monopolio no tienen ningún sentido económico en deporte.

Mayweather-Pacquiao, el gran duelo boxístico del siglo XXI; Real Madrid-FC Barcelona, Messi-Cristiano Ronaldo, etc. son los ejemplos actuales de la paradoja Louis-Schmeling, que tiene en el Quesos-Salvador una honrosa versión vallisoletana, a la que deseamos muchos éxitos y crecimiento, pues el rugby por su belleza, por su nobleza y por su capacidad educativa lo merecen. ¡Vamos Quesos! ¡Vamos Chami!

Bibliografía:

Neale, W. (1964). The Peculiar Economics of Professional Sports: A Contribution to the Theory of the Firm in Sporting Competition and in Market Competition. The Quarterly Journal of Economics, 78(1), 1-11.

Rodríguez, P (2012). La economía del deporte. Estudios de Economía Aplicada, 30(2), 387-418.

Rottenberg, S. (1956). The baseball player's labour market. Journal of Political Economy, 64(3), 242-258.

Talese, G. (2010). El silencio del héroe (Damián Alou, Trans. 2013 Española ed.). Madrid: Alfaguara.

 

[1] Joe Louis confesó al periodista Gay Talese (2010) que ganó 5 millones de dólares –de los años 30– y que por desgracia lo derrochó todo, llegando a deber más de un millón a la Hacienda. Por eso se «alegraba» de no haber vivido los grandes años de la televisión, pues podría haber ganado más del doble, y sus deudas habrían sido aún peores.

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