Generalmente se utiliza el término alumno o estudiante de forma alternativa, es decir, se usa indistintamente para referirnos a aquella persona que está siguiendo estudios ya sean formales o informales. Sin embargo, cada etapa de estudio tiene su particularidad y, del mismo modo, cada persona tiene su manera correcta de ser llamada, dependiendo precisamente de la etapa en la que se encuentre. Por lo tanto, usar la palabra 'alumno' o usar la palabra 'estudiante' tiene sus diferencias.

Vamos a empezar aproximándonos a lo que significa la palabra “alumno”. Esta palabra viene del latín alumnus, derivada de la palabra alêre que significa “alimentar”. Aunque la RAE señala que el alumno es aquella persona que recibe enseñanza, respecto de un profesor o de escuela, colegio o universidad donde estudia, esta explicación puede carecer de cierto sentido si lo observamos desde la pedagogía crítica, ya que da por sentado que el alumno es un sujeto pasivo y no activo del hecho educativo y es precisamente lo que se quiere combartir: la persona estática que recibe un cúmulo de información sin procesarla, ni analizarla, con lo cual, por aquí ya tenemos un problema en cuanto a concepción educativa.

Ahora bien, si consideramos a aquella persona que recibe enseñanza, y a la que se le estimulan ciertas habilidades y destrezas, además de enseñarle un conjunto de conocimientos propios de la instrucción primaria, secundaria o bachillerato, estamos hablando de 'alumno', no de 'estudiante'. Lógicamente los alumnos que acuden a estas etapas educativas van a recibir la enseñanza acorde a su desarrollo cognitivo y biológico. Por otra parte, a estos alumnos, al menos teóricamente, se les conduce o dirige a la escuela o al instituto, es decir, tienen cierto grado de dependencia respecto a sus padres o responsables. Básicamente, el uso del término 'alumno' aquí nos indica una persona que recibe una enseñanza para prepararle a la siguiente etapa, además de sentar las bases de sus patrones de comportamiento social y desde luego cívico.

Ahora, vamos a revisar el término 'estudiante'. Aunque parezca obvio, el estudiante es la persona que estudia, y hasta aquí estamos de acuerdo. Esto se complica cuando superponemos 'alumno' y 'estudiante' ya que teóricamente ambos estudian. La diferencia está en que el 'estudiante' por iniciativa propia accede a los estudios universitarios a partir de su inclinación y vocación, para lo cual acude a un centro de estudios universitarios para formarse profesionalmente. En esta etapa educativa se sientan las bases a partir de la organización del currículum en cuanto a la formación básica, formación elemental y formación profesional.

Además de lo anterior, el estudiante de la etapa universitaria cronológicamente es en la mayoría de los casos un adulto y, por lo tanto, la pasividad ante el docente y lo que éste le diga, y la ausencia de independencia como persona que se está formando profesionalmente, se encuentra diametralmente opuesta a la concepción educativa que busca o pretende formar personas con pensamiento crítico, autónomo, y con sentido de autogestión del aprendizaje.

Ya a nivel europeo, el concepto de 'estudiante' es el que se acepta para toda la enseñanza universitaria de Europa. Es más, a nivel normativo, no aparece el término 'alumno', pero si el término 'estudiante'. El carácter normativo que actualmente existe en Europa respecto a la educación universitaria se hace tangible al revisar toda la normativa que desde el año 1988 se ha concebido para caracterizar el sector universitario. Podemos, por ejemplo, revisar los siguientes documentos:

'Magna Charta Universitatum' (1988), Declaración de La Sorbona (1998), Declaración de Bolonia (1999), Comunicado de la reunión de ministros europeos responsables de la enseñanza superior, Praga (2001), Comunicado de la reunión de ministros europeos responsables de la enseñanza superior, Berlín (2003), Comunicado de la reunión de ministros europeos responsables de la enseñanza superior, Bergen (2005), Comunicado de Londres (2007), Comunicado de la conferencia de ministros europeos responsables de educación superior, Lovaina (2009), Declaración de Budapest y Viena (2010), Comunicado de Bucarest (2012), Declaración del Cuarto Foro Político de Bolonia, Ereván, 2015.

En todos estos documentos, se hace referencia al 'estudiante', no al 'alumno', es más, según la Guía de uso del ECTS (ECTS = Sistema de Transferencia del Crédito Europeo), el estudiante es la “persona matriculada en un programa académico formal”, con lo cual el término 'alumno' no es compatible con el sector universitario.  Hablamos así de 'Centro de Estudiantes' -no de centro de alumnos-, 'Representante estudiantil', no -representante alumnil, o de alumnos -Egresados -no exalumnos-

Caminando un poco más allá, en el caso de los estudios para los ya graduados (por ejemplo, un máster), hablamos de profesionales en formación, aunque oficialmente son personas matriculadas en un programa académico formal.

Finalmente, debemos poco a poco ir adquiriendo el término correcto para dirigirnos a aquellas personas para las cuales nos hemos formado, e intentamos formar, orientar y acompañar en la universidad. Nos referimos sin lugar a dudas a los estudiantes.   

Entrada publicada el 05/11/2017

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2659-5222

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