David Leal Profesor de Ade y Psicología
Mié, 11/12/2019 - 13:15

Planeta verde en tus manos

2019 pasará a la historia como el año del despertar de la conciencia ecológica global, el año en que millones de adolescentes salieron a las calles de ciudades de todos los continentes para expresar su angustia ante la perspectiva inminente del colapso ecológico y para liderar la demanda social por una transformación radical de nuestra forma de producir y consumir como camino imprescindible para garantizar un futuro sostenible, o lo que es lo mismo, para tener la posibilidad de disfrutar de un planeta en el que ellos, las generaciones futuras y el resto de espacies vivas tengan la oportunidad de crecer y vivir. 

Las demandas de “un cambio de sistema, no de clima” expresadas por la juventud en las calles hoy en día representan no un sentir marginal entre la población, sino al contrario, una voz que galvaniza una sensibilidad que progresivamente se había hecho hegemónica en la sociedad española. Según una encuesta de Pew Reserach en 2018, el 81% de los españoles considera que el cambio climático es “una gran amenaza”, frente al 5% que considera que declara no sentirse preocupado por ello. A nivel global, la Encuesta Mundial de Valores y Opiniones sobre Energía y Clima realizada por el gobierno francés en 2015 con motivo de la firma del Acuerdo de París arrojó el dato de que el 69,5% de los encuestados se declara “muy preocupado por los impactos del cambio climático”, seguido de un 28,8% que se declara “moderadamente preocupado”, mientras que un 0,91% declara “no estar preocupado” por esta cuestión.

La extensión de la conciencia social sobre el grado de avance del deterioro medioambiental  y sobre la necesidad de un cambio de modelo productivo en clave ecológica tiene implicaciones  de amplísimo calado para las empresas. El gobernador del Banco de Inglaterra Mark Carney declaró recientemente que “las empresas que ignoren la crisis climática desaparecerán del mercado”. La ciudadanía y los consumidores exigen un nuevo pacto por el cual la función social de las empresas no puede limitarse a la maximización de beneficios sino que debe incluir la orientación de su modelo de negocio al servicio del beneficio de la sociedad y del medioambiente excluyendo, además, prácticas sociales y medioambientales irresponsables.

Sin la transformación radical del tejido empresarial y del sistema energético, de hecho, no hay perspectiva razonable de superar con éxito el reto planteado por la emergencia climática. Un estudio dirigido por Richard Heede, del Climate Accountability Institute, revela que tan solo 20 grandes compañías son responsables del 35% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero emitidas desde 1965, en un ranking encabezado por Saudi Aramco, Chevron, Gazprom y ExxonMobil. Otro estudio realizado por The Carbon Majors Report citado por The Guardian revela que tan solo 100 grandes compañías son responsables del 70% de las emisiones de GEI desde 1988.

“Las empresas que ignoren la crisis climática desaparecerán del mercado”

En el congreso Sustainable Brands Madrid: Moonshots for Humankind organizado por la consultora Quiero, en la cual se dieron cita los días 17 y 18 de Octubre en Madrid representantes de PyMES y grandes empresas como, entre otras, L´Oreal, Cocacola, Grupo Calvo o Red Eléctrica debatieron sobre sostenibilidad corporativa, partiendo de la siguiente hipótesis implícita de trabajo: el éxito sostenible para las empresas pasa por que estas orienten sus recursos y esfuerzos a ser parte de la solución a la crisis climática y, allí donde lo sean, a dejar de ser parte del problema. La transformación del modelo productivo es un reto de una magnitud tal que podría desalentar incluso a las personas y organizaciones más comprometidas y visionarias. Para contribuir a generar visiones para el futuro por las que merezca la pena luchar y trabajar, en SBM se trabajó con la metodología Moonshots. 

Moonshot es un sistema de trabajo que invita a organizaciones, ciudadanos, administraciones y empresas a pensar en ideas extraordinarias para solucionar los retos más grandes de nuestro tiempo. El moonshot o “viaje a la luna” está inspirado en la expedición del Apollo 11 a la luna, como epítome de un reto que en su momento parecía imposible de resolver y pese a lo cual algunos visionarios se atrevieron a imaginar nuevas soluciones y enfoques que, desafiando los peores pronósticos, encontraron un camino para materializar un sueño. Más allá de la metodología, el ejercicio consiste en plantearse objetivos de mejora social y ambiental cuasi utópicos, inspirados por una ambición de una envergadura tal que rayan en lo imposible pero que podrían convertirse en retos accionables si la imaginación, voluntad e ingenuidad humana se ponen a trabajar a pleno rendimiento para cumplirlos. Google fue una de las primeras empresas en extender su uso en la organización para el desarrollo de nuevos proyectos, asumiendo que la probabilidad de fracaso de estos es muy alta, pero los beneficios sociales y empresariales muy altos en caso de éxito. 

La invitación de esta forma de pensamiento parte del reconocimiento de que hoy en día, cuando los problemas y las crisis se agolpan y refuerzan entre sí, necesitamos urgentemente visiones de un futuro en el que valga la pena creer y por el que merezca la pena trabajar. Un moonshot puede ser plantar un billón de árboles. O que el ser humano deje por completo de verter plásticos sobre los océanos, ríos y bosques. Retirar todos los envases de plástico que se acumulan en los fondos marinos. O conseguir que todos los hogares y comunidades se autoabastezcan con energía renovable. Que las ciudades y grandes empresas alcancen un estado de neutralidad neta de carbono en un plazo de 10 años (o incluso que arrojen un saldo negativo de emisiones de gases de efecto invernadero). Trasformar la actividad de la industria petrolera, principal responsable de las emisiones de GEI, de forma integral hacia modelos de negocio no contaminantes. Es un buen momento para preguntarse, ¿cuál es tu moonshot? 

Cabría objetar: “Todo esto está muy bien pero, ¿es este un ejercicio vano de ensoñación o hay casos que sustenten que sueños de semejante envergadura son siquiera posibles? Y, en cualquier caso, ¿qué requeriría el llevarlos a cabo?” Sandra Pina, socia de Quiero y Directora General del evento Sustainable Brands directora ejectiva de Quiero, inauguró el evento señalando que “el reto que tenemos como humanidad para enfrentar los grandes desafíos sociales y ambientales que tenemos es la velocidad” y abundó en la necesidad de aplicar el “pensamiento moonshot” para generar mejoras no sólo de forma incremental, sino exponencialmente, para lo cual “hay que atreverse a cambiar el como, el pensamiento: hay que tener la valentía de probar varias soluciones y no basarnos exclusivamente en modelos cerrados”. 

Marc Buckley remarcó que no basta con generar cambios incrementales sino que es tiempo de pensar en cambios de modelo pues “si disminuyes la velocidad cuando conduces en sentido contrario por la autopista… tan solo estás yendo más despacio en la dirección equivocada” y, citando al Prof . Irwin Corey, remarcó irónicamente que “Si no cambiamos de rumbo pronto, terminaremos por llegar adonde nos encaminamos”. Señaló que para las empresas el comprometerse con los Objetivos globales de Desarrollo Sostenible puede generar para 2030 12 billones de valor de negocio anual, equivalente a un 10% del PIB global. 

En este sentido, Seth Goldman, CEO de la empresa Beyond Meat explicó cómo su empresa ha encontrado una fórmula para mejorar el bienestar animal al crear una hamburguesa compuesta por “carne vegetal”, que está compuesta exclusivamente por proteína extraída de plantas pero que tiene una composición química y proporciones de nutrientes idénticos a la carne y un sabor y una textura homologable. Afirmó: “en el futuro los niños asumirán con naturalidad que existe carne de diferentes fuentes, tanto animales como vegetales” y puede no andar tan desencaminado, cuando las hamburguesas de Beyond Meat ya se encuentran en muchos supermercados de EE.UU. en la sección de carne (no en la sección vegetal) y cuando la empresa está explorando colaboraciones con KFC o McDonalds para que estas ofrezcan alternativas de origen vegetal en sus establecimientos. Goldman invitó al público a pensar en cuánto contribuyó a terminar con la explotación de los caballos hasta principios de S. XX un hombre - Henry Ford - que cuya misión no era defender a los animales pero que al desarrollar una alternativa a la tracción animal les liberó en gran medida de la pesada función que se les había impuesto. 

En el evento participó Bas van Abel fundador de Fairphone, empresa desarrolladora del dispositivo que ha sido denominado “el teléfono más ético y reparable” que ha logrado popularizar terminales que no contienen “minerales de sangre” en su composición, y que están diseñados y construidos teniendo en cuenta criterios de responsabilidad social y ambiental en todos los pasos de la cadena de valor. Su estructura es tal que maximiza el control del usuario sobre el dispositivo, permitiéndole alargar su vida útil mediante un sistema modular que permite cambiar y reparar las piezas que se han estropeado, sin necesidad de cambiar de móvil. Tras el éxito inicial del lanzamiento de Fairphone en 2013 Apple se comprometió a revisar los criterios éticos en la producción de sus iPhone, lo cual demuestra la capacidad de incluso una inicialmente pequeña iniciativa fuertemente idealista para marcar un nuevo estándar en la manera de hacer las cosas. En cualquier caso, el emprendedor reconoció la dificultad de ajustarse siempre a los mayores estándares éticos cuando algunos de los minerales imprescindibles para la construcción de teléfonos móviles se extraen en países en los que el trabajo infantil está normalizado. Ocho mil kilómetros y ocho mil millones de dólares. 

Otro participante destacado fue Jack Sim, un exitoso hombre de negocios de Singapur que, tras emprender 16 negocios y vender varios de ellos de modo que a la edad de 40 años se encontró con que tenía fondos suficientes como para no volver a tener que trabajar en toda su vida, inspirado por el deseo de vivir “una vida útil a los demás” resolvió iniciar una campaña para que “todas las personas en el mundo puedan disfrutar de un WC”. Tras fundar la World Toilet Organization recibió el apelativo de “Toilet man”, que lleva con orgullo y grandes dosis de bonhomía y sentido del humor, utilizando su proyección pública para conseguir financiación para millones de WC y para generar conciencia en torno a la importancia de un correcto saneamiento para garantizar la salud y derechos de los más desfavorecido. En un reciente encuentro con el Presidente de India Narendra Modi consiguió que este se comprometiera a la construcción de 100 millones de nuevos inodoros en la India. 

Otro ejemplo de un Moonshot es el gran muro verde africano, una barrera de árboles para frenar el avance de la desertización del África subsahariana como consecuencia del cambio climático que además da a los habitantes la oportunidad de garantizarse un sustento y de poder permanecer en su tierra de origen. Este proyecto, que recorrerá 8.000 Km a lo largo ocupando una extensión de 100 millones de hectáreas podría completarse en 2030. De momento, ya han sido recuperadas 21 millones de hectáreas 

Célebre también es el caso del joven danés Boyan Slat quien ha desarrollado un prototipo llamado Ocean CleanUp que consiste en una gran barrera flotante para limpiar el plástico de los océanos y con el cual sus creadores pretenden retirar en 5 años el 50% de los residuos del gran basurero del pacífico. 

En resumen, hoy vivimos en una época hambrienta de respuestas efectivas a los grandes retos que nos encontramos y las empresas tienen no solo la responsabilidad sino también la oportunidad de orientar sus recursos, influencia y poder a ser parte de la solución cuando nos encontramos en el asomadero de una nueva era, que alberga tanto las más fantásticas promesas de progreso y evolución como las más sombrías amenazas de destrucción y colapso. Se trata, pues, no solo de una cuestión ética sino también de sentido de la oportunidad, pues las organizaciones y empresas que a través de su acción contribuyan de forma integral a las mejoras que la sociedad y los consumidores anhelan encontrarán las mayores oportunidades de éxito y prosperidad.

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2659-398

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