Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales Universidad Isabel I
Lun, 17/08/2026 - 08:00

Infografía en la que aparece un ojo y diversos elementos científicos como cadena de ADN, laboratorio, células...

Convertir una investigación, un descubrimiento o un concepto complejo en un contenido comprensible para personas que no son especialistas en la materia es el trabajo principal de un divulgador científico. Puede hacerlo mediante un artículo, un vídeo, un podcast, una exposición, una conferencia o una publicación en redes sociales. El formato cambia, pero la exigencia es la misma. La información debe ser rigurosa y, al mismo tiempo, comprensible para el público al que se dirige.

Por eso, para saber cómo ser un divulgador científico no basta con preguntarse qué carrera hay que estudiar. La profesión combina conocimientos científicos con competencias propias de la comunicación, desde la búsqueda y verificación de fuentes hasta la escritura, la producción audiovisual o la adaptación del lenguaje.

Tampoco existe un único recorrido profesional. Hay investigadores que comienzan a divulgar desde su área de especialización, periodistas que se especializan en ciencia y profesionales que desarrollan su carrera en museos, universidades, medios de comunicación, centros de investigación o proyectos digitales.

Qué es un divulgador científico

Un divulgador científico es un profesional que acerca conocimientos, investigaciones y debates científicos a personas que no necesariamente cuentan con formación especializada en esa materia.

Esto exige seleccionar la información relevante, comprobar las fuentes y explicar conceptos complejos sin introducir errores al simplificarlos. También implica adaptar el contenido al público. No se explica de la misma manera un descubrimiento en genética a estudiantes de Primaria que a los lectores de la sección de ciencia de un periódico.

Entender qué es la divulgación científica ayuda a situar esta profesión, ya que su finalidad no es reproducir literalmente el lenguaje de los investigadores, sino hacer accesible el conocimiento científico sin perder rigor.

La divulgación puede ocuparse de prácticamente cualquier disciplina. Física, medicina, biología, matemáticas, arqueología, tecnología, psicología o medioambiente son algunos de los campos habituales. También existen profesionales especializados en públicos concretos, como ocurre con la divulgación científica dirigida a público infantil, que exige adaptar tanto el lenguaje como los formatos y los recursos utilizados.

Divulgador, periodista y comunicador científico: diferencias

Las tres denominaciones pueden coincidir en determinadas tareas, pero no significan exactamente lo mismo.

  • El periodista científico trabaja con criterios y procedimientos periodísticos. Busca información, consulta fuentes, contrasta datos y elabora noticias, reportajes, entrevistas u otros contenidos sobre asuntos científicos. Puede trabajar en un medio generalista, una publicación especializada o como profesional independiente.
  • El divulgador científico tiene un campo más amplio. Puede explicar ciencia en medios, pero también mediante libros, canales de vídeo, podcasts, conferencias, actividades educativas o exposiciones. No necesita desarrollar necesariamente una actividad periodística.
  • El término comunicador científico puede utilizarse en un sentido todavía más amplio. Incluye perfiles que trabajan en comunicación institucional para universidades, centros de investigación, empresas científicas y organismos públicos, además de otras actividades de comunicación relacionadas con la ciencia.

Estas fronteras no son rígidas. Una misma persona puede ejercer varias funciones a lo largo de su carrera y trabajar simultáneamente en diferentes formatos.

Qué hace un divulgador científico: funciones del día a día

La respuesta a qué hace un divulgador científico depende del medio y de la organización para la que trabaje. Un profesional contratado por un museo tendrá tareas diferentes a las de quien produce un podcast independiente, aunque ambos necesitan documentarse y transformar información especializada en contenidos comprensibles.

El trabajo suele comenzar con la búsqueda de información. Esto puede implicar consultar artículos científicos, informes, bases de datos o documentación institucional y hablar directamente con investigadores. Una vez reunido el material, hay que determinar qué información está suficientemente respaldada y qué aspectos necesitan una explicación adicional.

Después llega la adaptación. Un estudio académico puede utilizar terminología, métodos estadísticos y referencias que no son comprensibles para un lector general. El divulgador debe explicar qué se ha investigado, cómo se ha hecho y qué resultados se han obtenido, sin presentar como certeza aquello que el propio estudio plantea con cautela.

El formato condiciona el trabajo posterior. Para escribir un texto es necesario construir una estructura y seleccionar ejemplos. Un vídeo necesita además guion, imágenes y, en muchos casos, edición. Un podcast obliga a pensar en el ritmo de la conversación y en cómo explicar conceptos que el oyente no puede ver.

En prensa y otros medios, esta actividad está directamente relacionada con el papel de la ciencia en los medios de comunicación. El profesional debe hacer comprensibles asuntos científicos sin eliminar los matices necesarios para interpretarlos correctamente.

Cuando el formato elegido es escrito, también resulta necesario conocer la función de un artículo de divulgación científica y distinguirlo de un artículo académico. El primero se dirige a lectores no especializados, mientras que el segundo forma parte de la comunicación entre especialistas y sigue convenciones propias de la publicación científica.

Qué se necesita para ser divulgador científico

No existe una carrera universitaria obligatoria que habilite para ejercer esta profesión. El recorrido depende en buena medida del ámbito en el que se quiera trabajar.

La formación científica aporta conocimientos especializados y familiaridad con los métodos de investigación. La formación en comunicación proporciona herramientas para seleccionar, estructurar y presentar la información. En la práctica, la divulgación profesional requiere competencias de ambos campos.

¿Hay que ser científico? Formación de acceso

No es obligatorio ser investigador para trabajar en divulgación científica. Periodistas y profesionales de la comunicación pueden especializarse en ciencia, del mismo modo que graduados en Biología, Física, Química, Medicina, Psicología, Matemáticas u otras disciplinas científicas pueden formarse posteriormente en comunicación.

La procedencia académica influye en las fortalezas iniciales. Un investigador conocerá con detalle su disciplina y estará acostumbrado a trabajar con publicaciones científicas. Un periodista tendrá una formación específica para localizar fuentes, contrastar información y construir contenidos destinados a un público.

En ambos casos puede ser necesaria formación complementaria para cubrir aquello que no proporciona la titulación de origen.

Habilidades y competencias clave

Una de las competencias fundamentales es saber trabajar con fuentes. El divulgador debe distinguir un estudio científico de una nota de prensa, comprobar de dónde procede una afirmación y detectar cuándo una conclusión publicada en un medio va más allá de los resultados originales.

La capacidad de escritura sigue siendo importante incluso cuando el profesional trabaja principalmente con vídeo o audio, ya que estos formatos también parten habitualmente de un guion.

También debe saber adaptar el nivel de explicación. Simplificar no significa eliminar toda la complejidad. Significa decidir qué conocimientos necesita el público para comprender el asunto y explicarlos con un vocabulario adecuado.

A estas capacidades se añaden competencias digitales y audiovisuales, especialmente cuando se pretende divulgar ciencia en redes sociales. Cada plataforma impone formatos y hábitos de consumo diferentes, pero la necesidad de comprobar la información no cambia porque el contenido sea breve.

Cómo empezar en divulgación científica paso a paso

La formación proporciona conocimientos, pero para trabajar como divulgador científico también resulta necesario demostrar que se sabe convertir información especializada en contenidos útiles para un público.

No hace falta esperar a conseguir un puesto profesional para empezar. Un proyecto propio permite practicar, elegir un área de especialización y crear materiales que después pueden formar parte de un portafolio.

Elige tu nicho y tu especialidad

El primer paso es decidir sobre qué se quiere divulgar. Un campo demasiado amplio dificulta desarrollar conocimientos suficientes y construir una propuesta reconocible.

Una persona formada en Biología puede centrarse en genética, evolución o biodiversidad. Un físico puede especializarse en astronomía. También es posible elegir un enfoque transversal, como la historia de la ciencia, la desinformación científica o las relaciones entre ciencia y sociedad.

La especialización no obliga a hablar siempre del mismo tema, pero proporciona una base desde la que trabajar y facilita identificar las fuentes que conviene seguir.

Construye tu marca personal, blog, redes y podcast

Un proyecto propio permite publicar sin depender inicialmente de un medio o una institución. Puede ser un blog, una newsletter, un canal de vídeo, un podcast o una cuenta especializada en redes sociales.

El formato debe elegirse según las capacidades y el tipo de contenido. No todos los temas necesitan un vídeo y no todos funcionan en publicaciones breves.

Un blog puede ser especialmente útil para practicar la escritura. Antes de publicar conviene aprender los fundamentos básicos sobre cómo elaborar un artículo de divulgación científica, desde la selección de las fuentes hasta la adaptación del lenguaje y la organización del contenido.

La publicación continuada también permite descubrir qué formatos funcionan mejor y qué aspectos necesitan mejorar. Las métricas pueden ayudar a conocer el comportamiento de la audiencia, aunque el número de visualizaciones no sustituye a criterios como el rigor de las fuentes o la claridad de las explicaciones.

Portafolio, prácticas y networking

El portafolio debe mostrar trabajos concretos. Puede reunir artículos, vídeos, episodios de podcast, infografías, guiones o proyectos realizados durante la formación.

Es preferible seleccionar unos pocos trabajos que representen bien las capacidades del candidato antes que acumular contenidos sin criterio. También conviene explicar brevemente qué se hizo en cada proyecto cuando participaron varias personas.

Las prácticas, colaboraciones y actividades de divulgación permiten conocer cómo trabajan medios, museos, universidades y centros de investigación. Congresos, jornadas y asociaciones profesionales pueden servir además para conocer a investigadores y comunicadores con los que desarrollar futuros proyectos.

Dónde estudiar divulgación científica, máster o autoaprendizaje

Es posible adquirir algunas competencias mediante práctica, cursos específicos y autoaprendizaje. Un profesional puede aprender edición de vídeo, podcasting o técnicas de escritura utilizando recursos especializados y desarrollar posteriormente proyectos propios.

El límite aparece cuando se necesita una formación conjunta que abarque ciencia, comunicación, medios, formatos y práctica profesional. En ese caso, un posgrado permite trabajar estas áreas dentro de un programa estructurado.

Quienes buscan una formación más completa pueden optar por un Máster online oficial en Divulgación Científica que reúna las distintas competencias necesarias para ejercer esta actividad. Este tipo de especialización permite trabajar la comunicación de avances científicos, la adaptación del lenguaje a públicos no especializados, la verificación de la información y la ética profesional, además de conocer diferentes ámbitos y salidas laborales de la divulgación.

Elegir entre un máster y el autoaprendizaje depende del punto de partida y del objetivo profesional. Una persona que ya trabaja en comunicación y quiere aprender una herramienta concreta puede resolver esa necesidad con formación específica. Quien busque una especialización académica que reúna los distintos ámbitos de la divulgación puede encontrar más adecuada una formación universitaria de posgrado.

Salidas profesionales de la divulgación científica

Las posibilidades de trabajar como divulgador científico van más allá de crear contenidos en redes sociales. 

Los medios de comunicación necesitan profesionales capaces de cubrir información científica y sanitaria. 

Las universidades y centros de investigación cuentan con unidades y departamentos encargados de comunicar proyectos y resultados. 

Museos, centros de ciencia y planetarios necesitan diseñar exposiciones, actividades y contenidos para diferentes públicos.

También existen puestos relacionados con la comunicación en fundaciones, asociaciones científicas, editoriales, empresas tecnológicas y organizaciones que desarrollan proyectos educativos.

Otra posibilidad es trabajar como profesional independiente. En este caso, los ingresos pueden proceder de colaboraciones con medios, producción de contenidos, libros, conferencias, formación, consultoría o proyectos para instituciones y empresas.

Las plataformas digitales han abierto además la posibilidad de desarrollar proyectos propios con audiencias numerosas. Sin embargo, tener un canal de divulgación no garantiza por sí mismo una actividad profesional estable. Convertirlo en una fuente de ingresos depende de la audiencia, los modelos de monetización, las colaboraciones y otros proyectos asociados.

La profesión también debe responder a los retos actuales de la divulgación científica, entre ellos la circulación de desinformación y la necesidad de explicar investigaciones complejas sin presentar resultados preliminares como conclusiones definitivas.

Cuánto gana un divulgador científico en España

No existe un salario oficial para un divulgador científico en España, ni una única categoría laboral que reúna a todos estos profesionales. Las condiciones cambian mucho entre un periodista contratado por un medio, un técnico de comunicación de una universidad, un profesional de un museo y un creador que trabaja por cuenta propia.

Como referencia, el portal de empleo Jooble sitúa el salario de un divulgador científico en España en torno a los 24.300 euros brutos anuales, unos 2.025 euros al mes, según su estimación orientativa disponible en 2026. La cifra debe tomarse como orientativa, puesto que la remuneración puede variar considerablemente según el tipo de puesto, la experiencia, la organización y las funciones que asuma el profesional.

También hay que tener en cuenta que quienes trabajan por cuenta propia pueden obtener sus ingresos de fuentes muy diferentes, como colaboraciones con medios, producción de contenidos, formación, conferencias o proyectos para instituciones y empresas, por lo que en estos casos resulta todavía más difícil establecer una referencia salarial común.

Divulgadores científicos de referencia

No existe una única forma de desarrollar una carrera en divulgación. Los profesionales más conocidos muestran precisamente la variedad de recorridos posibles, desde investigadores que trasladan su conocimiento a los medios hasta creadores que han construido una audiencia propia mediante formatos digitales.

Divulgadores científicos españoles

Javier Santaolalla es físico, ingeniero y doctor en física de partículas. Ha trabajado en instituciones como el CIEMAT y el CERN y posteriormente ha desarrollado una amplia actividad divulgadora mediante libros, conferencias y canales digitales. Sus canales de YouTube como Date un Vlog, son uno de los ejemplos de cómo un perfil procedente de la investigación puede trasladar conocimientos especializados a formatos destinados a audiencias amplias.

Deborah García Bello es doctora en Química, investigadora y divulgadora científica. Su trayectoria combina investigación, libros y colaboraciones en televisión, radio y otros formatos. Ha trabajado en programas como Órbita Laika (TVE), Ciencia aparte (laSexta), Azul ultramar (RNE), además de desarrollar proyectos relacionados con ciencia, arte, sostenibilidad y formación.

José Manuel López Nicolás es catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Murcia, autor del blog Scientia y Premio Prisma Especial del Jurado 2021. Su actividad combina el ámbito académico con libros, conferencias y colaboraciones en medios. Su trayectoria muestra otra de las vías habituales de la profesión, en la que la divulgación se desarrolla junto con la docencia y la investigación.

Marcos Terradillos Bernal es arqueólogo, investigador y divulgador científico especializado en Prehistoria, evolución humana y arqueología experimental. Trabaja en el proyecto de Atapuerca desde 1999 y es corresponsable del yacimiento de Cueva Fantasma. Ha desarrollado buena parte de su labor divulgadora en torno a los yacimientos de la sierra de Atapuerca, donde utiliza también la arqueología experimental para explicar al público cómo se fabricaban herramientas, se obtenía fuego o se realizaban otras actividades durante la Prehistoria. Su trayectoria combina investigación, docencia y divulgación, con publicaciones, actividades educativas y participación en formatos como conferencias y podcasts. Es el director del Máster en Divulgación Científica y del Grado en Historia, Geografía e Historia del Arte de la Universidad Isabel I.

Estos perfiles no representan un itinerario obligatorio. Sirven para comprobar que la divulgación puede construirse desde diferentes especialidades científicas y mediante distintos canales.

Referentes internacionales

Neil deGrasse Tyson es astrofísico y director del Hayden Planetarium del American Museum of Natural History de Nueva York. Su actividad pública incluye libros, televisión, conferencias y el proyecto StarTalk, y constituye uno de los ejemplos más conocidos de divulgación contemporánea vinculada a la astronomía.

Carl Sagan sigue siendo una referencia histórica de la comunicación científica. Astrónomo y autor, consiguió trasladar cuestiones relacionadas con el universo, la exploración espacial y el pensamiento científico a públicos muy amplios mediante libros y la serie televisiva Cosmos.

David Attenborough representa un recorrido diferente. Su carrera se ha desarrollado principalmente en la producción y presentación de documentales de naturaleza. No desarrolló una carrera investigadora, aunque sí cuenta con formación científica de base. Cumplió 100 años el 8 de mayo de 2026 y sigue en activo.

Preguntas frecuentes sobre la divulgación científica

¿Se puede vivir de la divulgación científica en redes sociales?

Es posible generar ingresos mediante contenidos digitales, pero no existe una relación directa entre publicar divulgación y disponer de un salario estable. Los ingresos pueden proceder de publicidad, colaboraciones, patrocinios, formación, libros, conferencias y trabajos para terceros.

¿Qué habilidades necesita un divulgador científico?

Necesita comprender y verificar información científica, manejar fuentes fiables y adaptar el lenguaje al público. Según el ámbito profesional, también puede necesitar conocimientos de escritura, periodismo, vídeo, audio, redes sociales, comunicación institucional o diseño de actividades.

¿Cómo puedo empezar si no tengo experiencia?

Una opción práctica es elegir un área concreta y crear un primer proyecto propio. Un blog, podcast, newsletter o canal permite practicar y generar trabajos para un portafolio. A partir de ahí pueden buscarse colaboraciones, prácticas y formación especializada.