Diego Piay Augusto Profesor del Grado en Educación Primaria
Jue, 26/02/2026 - 11:29

Grupo de jóvenes leyendo en una biblioteca.

Serie: 'Educación en la era digital' (CLIV)

Homero es el autor que tradicionalmente se asocia con las dos obras más afamadas de la cultura occidental. Aunque dicha atribución no es ni mucho menos segura, -bastará mencionar, al respecto, que ya los propios griegos discutían sobre ella e incluso sobre la mismísima existencia de Homero-, la cuestión de la autoría no resta importancia a dichas obras.

Todo parece indicar que el contenido de La Ilíada y La Odisea se transmitió originalmente de forma oral, gracias a la labor de rapsodas itinerantes de los cuales existen ya evidencias en época micénica. Precisamente a este período parecen poder remontarse muchos de los elementos históricos que forman parte de estas obras: como la existencia de los palacios o la hegemonía de determinados líderes militares. No obstante, La Ilíada y La Odisea recogen una vasta tradición oral diacrónica, por lo que, junto a los propios palacios, pueden encontrarse templos dedicados a divinidades, para los cuales las evidencias son mucho más tardías y que, además, no han sido localizados claramente en las estructuras palaciales micénicas.

Más allá de los problemas relacionados con la autoría de estas obras y con su contenido, que refleja elementos pertenecientes a diferentes períodos históricos, es incuestionable la influencia que estas dos obras han tenido desde su origen y, sobre todo, desde el siglo VIII a.C., cuando posiblemente se fijaron de forma escrita por primera vez. Desde entonces, la arqueología -a través de manifestaciones artísticas de diferente tipo, como recipientes cerámicos o decoraciones de templos-, y las fuentes escritas -mediante referencias y reelaboraciones presentes en obras de otros autores-, muestran la importancia de estas obras.

Influencia de las obras escritas por Homero

Lo realmente interesante es que esta influencia no se redujo al mundo griego y a Asia Menor, lugares más probables para el nacimiento de estas obras; sino que, a través de Roma, alcanzó los rincones más recónditos. Evidencias de estas obras se localizan en el norte de África, en Hispania, en las tierras más septentrionales de la Britania Romana, en Germania, en las Galias, etc. A lo largo de los siglos, autores de diferentes procedencias y pavimentos musivos de lujosas haciendas rurales y de domus urbanas representan los mejores testimonios de la influencia de Homero.

La Ilíada y La Odisea se convirtieron en los lugares donde toda persona educada y que deseaba obtener una buena formación hallaba sus modelos de conducta. La correspondencia de autores de los siglos IV y V muestra la importancia de estas obras para la educación de las élites culturales del imperio. La astucia de Odiseo, el valor de Aquiles, la constancia de Penélope o la hospitalidad de Glauco y Diómedes representaban los modelos de inspiración para cualquier persona formada y que quería exhibir con orgullo su propia educación.

Representación de Odiseo en el acto de ofrecer vino al Cíclope, procedente de la villa del Casale de Piazza Armerina, Sicilia, Italia (foto de D. Piay, 2025).

Representación de Odiseo en el acto de ofrecer vino al Cíclope, procedente de la villa del Casale de Piazza Armerina, Sicilia, Italia (foto de D. Piay, 2025).

El cristianismo, incompatible con los héroes homéricos

El reconocimiento del cristianismo como religión oficial del Imperio romano a finales del siglo IV supuso una transformación sin precedentes a nivel ideológico, cultural y también social. Pero Homero no desapareció. Primero, los autores cristianos, imbuidos de la educación clásica, trataron de mantener los modelos de conducta heredados del pasado, a través de curiosas reinterpretaciones. Pero dichos modelos estaban vinculados con unas creencias que eran incompatibles con el Dios cristiano. Por eso, más tarde, ascetas y santos acabaron por desplazar a los héroes homéricos como modelos de conducta.

Lo realmente interesante es que, a pesar de que los modelos heroicos homéricos fueron sustituidos por modelos cristianos, y de que también se asistió a una modificación radical de los valores considerados adecuados, los relatos homéricos nunca desaparecieron. Aunque la importancia y valor de La Ilíada y La Odisea se han visto transformados a lo largo del tiempo, estas obras han formado parte de la cultura occidental desde sus orígenes. Por eso no es extraño que, todavía hoy, sea conocido por todos el dulce y engañoso canto de las sirenas, la ceguera del Cíclope, los sortilegios de la maga Circe o la paciencia y devoción de Penélope.

La propia historia demuestra, por tanto, que las obras atribuidas a Homero forman una parte fundamental de nuestra herencia cultural. De las instituciones gubernamentales, de los centros educativos y de los docentes, depende que uno de los tesoros más valiosos que ha llegado hasta nosotros siga vinculado a la civilización occidental in saecula saeculorum.

Bibliografía:

Homero. (2019). Ilíada. Madrid: Gredos. (Trad. Emilio Crespo Güemes)

Homero. (2019). Odisea. Madrid: Gredos. (Trad. José Manuel Pabón)

Fox, R. L. (2010). Homer and his Iliad. Penguin Books.

Piay Augusto, D. (2026). Tra le orme di Omero: Studio preliminare dei mosaici delle villae tardoantiche con scene dell’Iliade e dell’Odissea. In I. Baldini & C. Sfameni (Eds.), Abitare nel Mediterraneo tardoantico: Atti del V Convegno Internazionale del Centro Interuniversitario di Studi sull’Edilizia abitativa tardoantica nel Mediterraneo (CISEM) (pp. xx–xx). Edición en preparación.

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2659-5222