Elena Barredo Hernández Directora del Máster en Tecnología Educativa y Competencia Digital Docente.
Mié, 07/12/2022 - 10:02

Accesibilidad

Se dejará de hablar de inclusión, cuando se haya alcanzado en todos los ámbitos de la sociedad.

Serie: 'El chip del aprendizaje' (XV)

Los entornos de aprendizaje requieren profesionales con amplios conocimientos en tecnología y pedagogía, para que el desarrollo de las acciones formativas sea exitoso. No obstante, existen otros aspectos que las comunidades educativas también deben tener en cuenta, para que las prácticas profesionales vinculadas a la enseñanza no generen exclusión social. En esencia, debemos contemplar la diversidad humana.

Cada una de las personas que integramos una comunidad, sea educativa o de otra índole, no somos iguales. No tenemos las mismas capacidades, conocimientos ni medios, por lo que el entorno debe estar adaptado a la diversidad; integrando características de usabilidad y accesibilidad.

Pero ¿Qué es la accesibilidad?

La primera definición que se puede atribuir al concepto de accesibilidad procede del ámbito de la arquitectura, referida a los espacios físicos. La facilidad de acceder a un lugar.

Si nos trasladamos al contexto en el que estamos, dentro de la sociedad de la información, el concepto de accesibilidad ha evolucionado, con el fin de incluir nuevas realidades, ya que la movilidad, la proximidad física y la distancia ya no son elementos esenciales.

Una definición de accesibilidad que puede aplicarse a diferentes contextos es la siguiente:

Grado en el que los productos, sistemas, servicios, entornos e instalaciones son capaces de ser usados por una población con el más amplio rango de características y capacidades (por ejemplo, físicas, cognitivas, financieras, sociales y culturales, etc.), para lograr una meta específica en un contexto específico (Persson, Ahman, Yngling y Gulliksen, 2015).

Una vez que sabemos qué es la accesibilidad,

¿Qué debemos tener en cuenta?

Principalmente la accesibilidad responde a una triple vertiente:

  • Capacidad de las personas: no todas las personas tenemos las mismas capacidades para ver, escuchar, moverse y comprender los mensajes
  • Medios de los que disponen: no todas las personas contamos con los mismos equipos informáticos, sistemas operativos, navegadores, conexión a Internet, etc.
  • Contexto: un mensaje puede ser accesible en un determinado contexto y dejar de serlo bajo determinadas circunstancias. Por ejemplo, los mensajes locutados de aviso en las estaciones de tren, en ocasiones, debido al tránsito de personas y vehículos, no se escuchan. Los mensajes mostrados en la pantalla de un cajero, dependiendo de la posición del sol, pueden provocar reflejos, dificultando su lectura.

Una rampa ayuda a las personas que se desplazan en silla de ruedas, pero también a personas que empujan cochecitos de bebé, o cualquier persona que en un momento dado necesite de forma temporal usar muletas, o a quienes llevan maletas con ruedas, etc. En el plano de los recursos digitales, tenemos multitud de situaciones que lo ejemplifican, el subtitulado de un vídeo no sólo es usado por las personas sordas, si estamos en un ambiente con mucho ruido de fondo, cualquier persona recurre a ellos.

En definitiva, la accesibilidad debe cubrir el más amplio rango de características y capacidades. La accesibilidad no es una característica dirigida exclusivamente a las personas con discapacidad, sino que contempla la diversidad de las personas en su conjunto.

Más aun, teniendo en cuenta el nuevo paradigma del término «discapacidad» que en 2001 estableció la Organización Mundial de la Salud, gracias a la implicación directa de las características del contexto. Este paradigma pone el foco en el entorno y no en el individuo. Siendo el entorno el que crea las barreras que le impiden a este participar y funcionar de manera autónoma, al no lograr adaptarse a las potencialidades y características de la persona.

Por lo tanto, si el efecto discriminatorio hacia una persona con discapacidad surge en el momento en el que comparte su existencia con la sociedad, es la sociedad misma la responsable de hacer posible la vida normalizada de todas las personas (Guasch y Hernández, 2012).

Partiendo de estas premisas se da cabida a un marco más propicio para la planificación de acciones inclusivas que, como docentes, debemos poner en marcha en nuestras aulas tanto presenciales como virtuales.

La segunda parte de este artículo puedes seguirlo en el siguiente enlace.

Bibliografía

Guasch Murillo, D. y Hernández Galán, J. (2012). Evaluación de la implementación de los principios de igualdad de oportunidades y accesibilidad universal en los planes de estudios de los títulos de grado de las universidades españolas. Vilanova i la Geltrú: Observatorio Universidad y Discapacidad. 

Organización Mundial de la Salud y Banco Mundial. Informe mundial sobre la discapacidad. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2011. 

Persson, H., Åhman, H., Yngling, A. A. y Gulliksen, J. (2015). Universal design, inclusive design, accessible design, design for all: Different concepts - one goal? On the concept of accessibility - historical, methodological and philosophical aspects. Universal Access in the Information Society, 14(4), 1-22.

Editor: Universidad Isabel I

ISSN 2792-2340

Burgos, España

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